Archivos para 25 diciembre 2011

Una imagen para hoy

Por cada minuto que estás enfadado,

pierdes sesenta segundos de felicidad.

¿Tal vez merece la pena detenerte?

Nuestra mente es como un juego de ficción permanente en movimiento. ¿No te parece demasiado complicado?
Buscar el silencio, la paz, la serenidad puede ser un buen antídoto. Detente, respira y el mundo cambiará.
Haz clic en la imagen y a lo mejor te llama la atención todo lo que ocurre dentro de ti.

Noticias importantes para el cambio. Un vídeo sobre las afirmaciones positivas

Aparece Cima la nueva novela de Juan Pelaéz

Ya está disponible en Internet en formato electrónico la nueva novela del escritor españon Juan Peláez. Aparecerá a primero de enero de 2012 en formato papel.

La obra titulada Cima, aborda las aventuras de un ejecutivo joven que emprende una dura escalada en un país de centro Europa. La aventura continuará en la India y Nepal donde se encontrará con maestros singulares, monasterios que desaparecen, pueblos cargados de leyendas…

Una obra que es imprencindible leer. Trata de las escaladas interiores, de los viajes que todos emprendemos a la búsqueda del ser maravilloso que en realidad todos somos.

Aderezada con un gran conocimiento del autos de la espiritualidad y de la montaña, no dejará indiferente a ningún lector.

Noticias importantes para el cambio. El segundo desembarco en Amércia Latina

El segundo desembarco. Multinacionales españolas en América Latina

Quinientos años después de la Conquista de América, las empresas multinacionales españolas, con el apoyo de la diplomacia, de los organismos financieros internacionales y de los medios de comunicación, se hacen con los sectores clave de las economías de América Latina.

Es el segundo desembarco. Modernización, generación de empleo, disminución de la pobreza… fueron solo mitos. El saldo en forma de impactos de todo tipo no puede ser más negativo: daños medioambientales, desplazamientos de población, carestía y deficiencias de los servicios públicos privatizados, deterioro de los derechos laborales, violaciones de los derechos humanos y, en general, saqueo económico y de los recursos naturales.

Frente a ello, hoy, una amplísima red de organizaciones sociales del Sur y del Norte coordinan sus luchas y resistencias.

 

Conferencia gratuita sobre los gabinetes de comunicación en la facultad de CC. de la Información de Madrid

El 15 de diciembre Juan Peláez ha realizado una conferencia sobre Gabinetes de Comunicación en la facultad de CC. de la Información de Madrid. En ella abordó el tema de la coherencia y la moralidad en las acciones de este tipo de estrucfturas.

Estableció la necesidad de considerar al ser humano como centro de las acciones comunicativas. Sino se cometen los errores actuales de la utilización de los call centers como elementos de desantención al usuario, de la falta de ética en la utilización de la RSC y de la manipulación que está sustituyendo a las acciones de comunicación.

 También debatió con los alumnos sobre su Guía de Relaciones con los Medios de Comunicación que esta siendo empleada en este curso por los alumnos.

Sesión gratuita de Yoga Nidra para profesores

Juan Pelaez realizó el 14 de diciembre  una sesión de Yoga Nidra para los profesores del Colegio Santa Cristina de Madrid.

En ella los enseñantes practicaron la técnica de relajación profunda que ayuda a combatir el estrés y que puede ser últil también a la hora de trabajar con sus alumnos.

El Yoga, en general , peude ser una herramitna muy util en los centros  de educación. No solo como prevención de la salud laboral de los profesionaes de la enseñanza, sino tambien como elemento para la educación.

Recojo aqui un artículo de una experiencia interesante.

Yoga en las aulas para mejores concentración y conducta

Una veintena de centros de Catalunya incluyen la disciplina de relajación en sus clases

 02/05/2011. La Vanguardia

Núria EscurBarcelona
 
 

Instituto Mercè Rodoreda de l’ Hospitalet de Llobregat. Once de la mañana, clase de inglés. Los veinte chavales –entre 12 y 13 años– están en el aula, ante sus pupitres, relajados y en un silencio absoluto. “¿Silencio? ¿Qué es eso?”, bromea la profesora de otra escuela al conocer la experiencia. El milagro se debe a la práctica de yoga en clase.

Breves sesiones de yoga adaptadas al contexto escolar, con los alumnos sentados o de pie, entre mesa y silla, bastan para devolver la calma a una clase en plena revolución. “Es evidente que los estiramientos consiguen enderezar la espalda y unos simples ejercicios de respiración calman y mejoran la atención”. Pero no es esta una fórmula que deba tomarse como solución de urgencia para tranquilizar a los alumnos más inquietos. Va mucho más allá. “Son enseñanzas que les sirven fuera de la escuela. Pueden usarlas de por vida: en momentos de estrés, ante una situación agobiante, etcétera… Y en clase, por supuesto, los conflictos disminuyen y ellos se responsabilizan”, explica la profesora Lídia Serra.

“En nuestro gremio, últimamente, estamos viendo muchos casos de maestros con depresiones, con ansiedad… De hecho, empezamos a asistir a clases de yoga para nosotros, los adultos. Y allí descubrimos las aplicaciones en el alumnado”, confiesa Lídia. Ella forma parte del grupo de profesionales que, desde hace cinco años, están introduciendo en Catalunya unas técnicas que en algunos países de Europa –como Francia– ya llevan treinta en las aulas. Puede encontrarse yoga, además, dentro de la lista de optativas de escuelas inglesas, norteamericanas, rusas, australianas…

Constituidos como grupo de trabajo del Institut de Ciències de l’Educació (ICE) de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), esta veintena de personas –docentes y no docentes– trabajan en el yoga, se forman y, a su vez, imparten sus enseñanzas a maestros. Defienden las ventajas de la aplicación del yoga en clase, desde la educación infantil al bachillerato. “Si, como hemos visto, armoniza absolutamente con la nueva ley educativa, si responde a las demandas del informe Delors y la pedagogía sistémica… ¿por qué no llega un respaldo institucional más definitivo?”, plantea Serra.

Los estudios les dan la razón: son técnicas que estimulan las capacidades de aprendizaje motivación, pulen la relación entre alumnos y profesor, disminuyen la agitación propia de las clases, aumentan el grado de atención y mejoran la conducta. “Los primeros días algunos se sienten extraños, pero luego ellos mismos son los que te piden las técnicas”, explica Eulàlia Muñoz, profesora de inglés que lleva doce años usando el yoga en clase y cinco en el grupo de trabajo. Recibió su formación en Francia. Detalla las ventajas: “Aumenta de modo espectacular la complicidad entre profesor y alumno. Se trata de un trabajo emocional que deja que cada uno crezca a su modo. Aquí no hay uno que lidera y otro que se aparta. Todos son capaces –el niño tímido o el violento– y eso aumenta su autoconocimiento, socialización y concentración”.

El yoga, en definitiva, sería una lección democrática: “Aquí desaparecen los roles, no hay nadie mejor ni peor”.

Eulàlia sigue con su clase, baja un poco las persianas, les pregunta cómo se sienten. Los chavales ya han hecho sus ejercicios de respiración con los ojos cerrados, sus estiramientos y, en pocos minutos, el barullo que había al entrar en clase se ha reconvertido en una atmósfera pacífica envidiable. Trabajan ahora en grupo, colaboran, escuchan una leyenda australiana y, de paso, amplían su vocabulario en inglés. Visualizan una montaña, “ahora estáis en lo más alto, cogéis un trineo y desde allí os dejáis caer por la ladera…”. Se respira una paz inusual.

Se trata de una formación reconocida por el Departament d’Ensenyament como medio excelente para hacer más eficaz el sistema educativo, especialmente en épocas socialmente convulsas, con muchas familias afectadas por la crisis y el estrés. El proyecto de intrucción en las escuelas barcelonesas se gestó el pasado año. “Pero nos gustaría que hubiera más compromiso institucional. Que el Departament d’Ensenyament se planteara aplicarlo desde la universidad a los futuros profesores”. El yoga es una actitud de vida que garantiza el respeto. “Algo que hoy por hoy no tenemos siempre en nuestras aulas”, añade Lídia Serra.

A principios de abril profesionales de distintos países celebraron una jornada pedagógica en Barcelona. Era la primera que se realizaba en España sobre yoga y educación. Impartieron talleres, compartieron experiencias y ahora andan valorando las propuestas de futuro. Como representantes en España de la asociación internacional RYE (Recherche sur le Yoga dans l’Éducation) preparan, para el próximo mes de julio, un encuentro internacional –como cada dos años– que en esta ocasión se realizará en Oporto. Entre los países afiliados a la RYE figuran Francia, Reino Unido, Bélgica, Italia, Portugal, España, Grecia e Israel y la rama sudamericana la componen Brasil, Uruguay y Colombia.

“De algún modo nos gustaría cierto reconocimiento de esta labor por parte de la administración. Una programación más estructurada, porque hasta ahora podría decirse que hemos trabajado casi a escondidas”, explica Eulàlia Muñoz. Lo cierto es que, en todo lo que ha durado su clase de inglés, no le ha hecho falta gritar ni una sola vez. Ni llamar la atención a nadie. La clase se cierra con un rap cantado a pleno pulmón: Holiday Rap by Mc- Miker and DJ Sven.

Un clásico en Francia

La RYE (Recherche sur le Yoga dans l’Éducation) es una asociación fundada por educadores y para educadores en Francia. Fue creada en 1978 por la doctora Micheline Flak, del Instituto Superior de Pedagogía de París, y desde entonces no ha dejado de crecer y expandirse en distintos países. Nació del cruce entre el yoga milenario y el sistema educativo y su existencia responde a una demanda colectiva. “Creo que, junto con los programas gubernamentales de alfabetización, necesitamos un programa de estudios para la alfabetización ‘interior’, a fin de enseñar a los niños a leer el libro de su cuerpo, corazón y mente”, declaraba la doctora Flak, que abogaba por una educación que contribuya a abordar el aprendizaje y la vida de modo holístico. “El rechazo y desmotivación no es ineluctable en la escuela”. Los miembros de la RYE rebaten a quienes desconfían o creen que estas técnicas son un tiempo robado a la disciplina o la memoria, por ejemplo. Están convencidos de que el placer de aprender y el yoga, juntos, pueden armonizar a quienes se daba por perdidos, ofrecer nueva motivación a los alumnos que se aburren, insuflar una dosis de energía a quienes están cansados y calmar a los más nerviosos.

Articulos importantes para el cambio. El desapego de Deepak Chopra

La Ley del Desapego

por Deepak Chopra

Esta ley dice que para adquirir cualquier cosa en el universo físico, debemos renunciar a nuestro apego a ella. Esto no significa que renunciemos a la intención de cumplir nuestro deseo. No renunciamos a la intención ni al deseo; renunciamos al interés por el resultado. Es grande el poder que se deriva de esto. Tan pronto como renunciamos al interés por el resultado, combinando al mismo tiempo la intención concentrada y el desapego, conseguimos lo que deseamos. Podemos conseguir cualquier cosa que deseemos a través del desapego, porque éste se basa en la confianza incuestionable en el poder del verdadero yo. El apego, en cambio, se basa en el temor y en la inseguridad y la necesidad de sentir seguridad emana del desconocimiento del verdadero yo. La fuente de la abundancia, de la riqueza o de cualquier cosa en el mundo físico es el yo; es la conciencia que sabe cómo satisfacer cada necesidad. Todo lo demás es un símbolo. Los símbolos son transitorios; llegan y se van. Perseguir símbolos es como contentarse con el mapa en lugar del territorio. Es algo que produce ansiedad y acaba por hacernos sentir vacíos y huecos por dentro, porque cambiamos el yo por los símbolos del yo.. El apego es producto de la conciencia de la pobreza, porque se interesa siempre por los símbolos. El desapego es sinónimo de la conciencia de la riqueza, porque con él viene la libertad para crear. Sólo a partir de un compromiso desprendido, podemos tener alegría y felicidad… Entonces, los símbolos de la riqueza aparecen espontáneamente y sin esfuerzo. Sin desapego somos prisioneros del desamparo, la desesperanza, las necesidades mundanas, los intereses triviales, la desesperación silenciosa y la gravedad, características distintivas de una existencia mediocre y una conciencia de la pobreza. La verdadera conciencia de la riqueza es la capacidad de tener todo lo que deseamos, cada vez que lo deseamos, y con un mínimo de esfuerzo. Para afianzarnos en esta experiencia es necesario afianzarnos en la sabiduría de la incertidumbre. En la incertidumbre encontraremos la libertad para crear cualquier cosa que deseemos. La gente busca constantemente seguridad, pero con el tiempo descubriremos que esa búsqueda es en realidad algo muy efímero. Hasta el apego al dinero es una señal de inseguridad. Quienes buscan la seguridad la persiguen durante toda la vida sin encontrarla jamás. La seguridad es evasiva y efímera porque no puede depender exclusivamente del dinero.. El apego al dinero siempre creará inseguridad, no importa cuánto dinero se tenga en el banco. De hecho, algunas de las personas que más dinero tienen son las más inseguras. La búsqueda de la seguridad es una ilusión. Según las antiguas tradiciones de sabiduría, la solución de todo este dilema reside en la sabiduría de la inseguridad o la sabiduría de la incertidumbre. Esto significa que la búsqueda de seguridad y de certeza es en realidad un apego a lo conocido. ¿Y qué es lo conocido? Lo conocido es el pasado. Lo conocido no es otra cosa que la prisión del condicionamiento anterior. Allí no hay evolución, absolutamente ninguna evolución. Y cuando no hay evolución, sobrevienen el estancamiento, el desorden, el caos y la decadencia. La incertidumbre, por otra parte, es el suelo fértil de la creatividad pura y de la libertad. La incertidumbre es penetrar en lo desconocido en cada momento de nuestra existencia. Lo desconocido es el campo de todas las posibilidades, siempre fresco, siempre nuevo, siempre abierto a la creación de nuevas manifestaciones. Sin la incertidumbre y sin lo desconocido, la vida es sólo una vil repetición de recuerdos gastados. Nos convertimos en víctimas del pasado, y nuestro torturador de hoy es el yo que ha quedado de ayer. Renunciemos a nuestro apego a lo conocido y adentrémonos en lo desconocido, así entraremos en el campo de todas las posibilidades. La sabiduría de la incertidumbre jugará un importante papel en nuestro deseo de entrar en lo desconocido. Esto significa que en cada momento de nuestra vida habrá emoción, aventura, misterio; que experimentaremos la alegría de vivir: la magia, la celebración, el júbilo y el regocijo de nuestro propio espíritu. Cada día podemos buscar la emoción de lo que puede ocurrir en el campo de todas las posibilidades. Si nos sentimos inseguros, estamos en el camino correcto, no nos demos por vencidos. En realidad no necesitamos tener una idea rígida y completa de lo que haremos la semana próxima o el año próximo, porque si tenemos una idea clara de lo que ha de suceder y nos aferramos rígidamente a ella, dejaremos por fuera un enorme abanico de posibilidades. Una de las características del campo de todas las posibilidades es la correlación infinita. Este campo puede orquestar una infinidad de sucesos espacio-temporales con el fin de producir el resultado esperado. Pero cuando hay apego, la intención queda atrapada en una forma de pensar rígida y se pierden la fluidez, la creatividad y la espontaneidad inherentes al campo de todas las posibilidades. Cuando nos apegamos a algo, congelamos nuestro deseo, lo alejamos de esa fluidez y esa flexibilidad infinitas y lo encerramos dentro de un rígido marco que obstaculiza el proceso total de la creación. Esta ley no obstaculiza la fijación de metas. Siempre tenemos la intención de avanzar en una determinada dirección, siempre tenemos una meta. Sin embargo, entre el punto A y el punto B hay un número infinito de posibilidades, y si la incertidumbre está presente, podremos cambiar de dirección en cualquier momento si encontramos un ideal superior o algo más emocionante. Al mismo tiempo, será menos probable que forcemos las soluciones de los problemas, lo cual hará posible que nos mantengamos atentos a las oportunidades. La ley del desapego acelera el proceso total de la evolución. Cuando entendemos esta ley, no nos sentimos obligados a forzar las soluciones de los problemas. Cuando forzamos las soluciones, solamente creamos nuevos problemas. Pero si fijamos nuestra atención en la incertidumbre y la observamos mientras esperamos ansiosamente a que la solución surja de entre el caos y la confusión, entonces surgirá algo fabuloso y emocionante. Cuando este estado de vigilancia, nuestra preparación en el presente, en el campo de la incertidumbre, se suma a nuestra meta y a nuestra intención, nos permite aprovechar la oportunidad. . ¿Qué es la oportunidad? Es lo que está contenido en cada problema de la vida. Cada problema que se nos presenta en la vida es la semilla de una oportunidad para algún gran beneficio. Una vez que tengamos esta percepción, nos abriremos a toda una gama de posibilidades, lo cual mantendrá vivos el misterio, el asombro, la emoción y la aventura. Podremos ver cada problema de la vida como la oportunidad de algún gran beneficio. Habiéndonos afianzado en la sabiduría de la incertidumbre, podremos permanecer alerta a las oportunidades. Y, cuando nuestro estado de preparación se encuentre con la oportunidad, la solución aparecerá espontáneamente. Lo que resulta de esto es lo que denominamos comúnmente «buena suerte». La buena suerte no es otra cosa que la unión del estado de preparación con la oportunidad. Cuando los dos se mezclan con una vigilancia atenta del caos, surge una solución que trae beneficio y evolución para nosotros y para todos los que nos rodean. Ésta es la receta perfecta para el éxito, y se basa en la ley del desapego.

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Articulos importantes para el cambio. Como te estan manipulando. Noam Chomski

Las 10 estrategias de la Manipulación Mediática


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El lingüista Noam Chomsky elaboró la lista de las “10 Estrategias de Manipulación” a través de los medios

1. La estrategia de la distracción
El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. ”Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones.
Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3. La estrategia de la gradualidad.
Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4. La estrategia de diferir.
Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad.
La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión.
Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad.
Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad.
Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9. Reforzar la autoculpabilidad.
Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen.
En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

Mas estrategias ed manipulacion.

La doctrina del shock

por Naomi Klein

Capítulo extraido de “La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre”

LA TORTURA COMO METÁFORA

De Chile a Irak, la tortura ha sido el socio silencioso de la cruzada por la libertad de mercado global. Pero la tortura es más que una herramienta empleada para imponer reglas no deseadas a una población rebelde. También es una metáfora de la lógica subyacente en la doctri­na del shock.
La tortura, o por utilizar el lenguaje de la CIA, los «interrogatorios coercitivos», es un conjunto de técnicas diseñado para colocar al prisionero en un estado de profunda desorientación y shock, con el fin de obligarle a hacer concesiones contra su voluntad. La lógica que anima el método se describe en dos manuales de la CIA que fueron desclasificados a finales de los años noventa. En ellos se explica que la forma adecuada para quebrar «las fuentes que se resisten a cooperar» consiste en crear una ruptura violenta entre los prisioneros y su capacidad para explicarse y entender el mundo que les rodea.36 Primero, se priva de cualquier alimentación de los sentidos (con capuchas, tapones para los oídos, cadenas y aislamiento total), luego el cuerpo es bombardeado con una estimulación arrolladora (luces estroboscópicas, música a toda potencia, palizas y descargas eléctricas). En esta etapa, se «prepara el terreno» y el objetivo es provocar una especie de huracán mental: los prisioneros caen en un estado de regresión y de terror tal que no pueden pensar racionalmente ni proteger sus intereses. En ese estado de shock, la mayoría de los prisioneros entregan a sus interrogadores todo lo que éstos desean: información, confesiones de culpabilidad, la renuncia a sus anteriores creencias. Uno de los manuales de la CIA ofrece una explicación particularmente sucinta: «Se produce un intervalo, que puede ser extremadamente breve, de animación suspendida, una especie de shock o parálisis psicológica. Esto se debe a una experiencia traumática o subtraumática que hace estallar, por así decirlo, el mundo que al individuo le es familiar, así como su propia imagen dentro de ese mundo. Los interrogadores experimentados saben reconocer ese mo­mento de ruptura y saben también que en ese intervalo la fuente se mostrará más abierta a las sugerencias, y es más probable que coopere, que durante la etapa anterior al shock».37
La doctrina del shock reproduce este proceso paso a paso, en su intento de lograr a escala masiva lo que la tortura obtiene de un individuo en la sala de interrogatorios. El ejemplo más claro fue el shock del 11 de septiembre, día en el cual para millones de personas el «mundo que les era familiar» estalló en mil pedazos, y dio paso a un período de profunda desorientación y regresión que la administración Bush supo explotar con pericia. De repente, nos encontramos viviendo en una especie de Año Cero, en el cual todo lo que sabíamos podía desecharse despectivamente con la etiqueta de «antes del 11-S». Aunque la historia jamás había sido nuestro fuerte, Norteamérica se había convertido en una tabla rasa, una verdadera «página en blanco» sobre la cual se podían «escribir las palabras más nuevas y más hermosas», como Mao le decía a su pueblo.38 Un nuevo ejército de especialistas se materializó rápidamente para escribir nuevas y hermosas palabras sobre el tapiz receptivo de nuestra conciencia postraumática: «choque de civilizaciones», grabaron. «Eje del mal», «fascismo islámico», «seguridad nacional». Con el mundo preocupado y absorto por las nuevas y mortíferas guerras culturales, la administración Bush pudo lograr lo que antes del 11 de septiembre apenas había soñado: librar guerras privadas en el ex­tranjero y construir un conglomerado empresarial de seguridad en te­rritorio estadounidense.
Así funciona la doctrina del shock: el desastre original —llámese golpe, ataque terrorista, colapso del mercado, guerra, tsunami o huracán— lleva a la población de un país a un estado de shock colectivo. Las bombas, los estallidos de terror, los vientos ululantes preparan el terreno para quebrar la voluntad de las sociedades tanto como la música a toda potencia y las lluvias de golpes someten a los prisioneros en sus celdas. Como el aterrorizado preso que confiesa los nombres de sus camaradas y reniega de su fe, las sociedades en estado de shock a menudo renuncian a valores que de otro modo defenderían con entereza. Jamar Perry y sus compañeros de evacuación en el refugio de Baton Rouge tuvieron que sacrificar los pisos de protección oficial y las es­cuelas públicas. Después del tsunami, los pescadores de Sri Lanka tenían que abandonar su valiosa tierra frente al mar y cederla a los cons­tructores de hoteles. Los iraquíes, si todo iba según lo planeado, tenían que caer en tal estado de shock que cederían el control de sus reservas petrolíferas, sus compañías estatales, y toda su soberanía nacional al ejército estadounidense y sus bases militares y zonas verdes.

LA TERAPIA DE SHOCK EN CASA

La Escuela de Chicago de Friedman se ha impuesto en todo el mundo desde los años setenta, pero hasta hace poco su visión jamás se había aplicado totalmente en su país de origen. Ciertamente, Reagan fue un pionero, pero Estados Unidos aún cuenta con una red de asis­tencia y seguridad social, y escuelas públicas a las que los padres se aferran, según las palabras de Friedman, con «un irracional apego a un sistema socialista».24
Cuando los republicanos se hicieron con el Congreso en 1995, David Frum, canadiense residente en Estados Unidos y futuro redactor de discursos para George W. Bush, era uno de los neoconservadores que pedía una revolución económica de terapia de shock para el país. «Así es como creo que debería hacerse: en lugar de recortes residuales, un poco por aquí, otro poco por allá, yo eliminaría trescientos programas en un día, este verano, todos los cuales cuestan cada uno mil millones de dólares o menos. Quizá no sean reducciones muy sustanciales, pero vaya si queda claro que las cosas van a cambiar. Y esto se puede hacer ya».25
Frum no pudo llevar a cabo sus planes domésticos para la terapia de shock en ese entonces, sobre todo porque no hubo ninguna crisis que preparara el terreno. Pero eso cambió en 2001. Cuando se produjeron los atentados del 11 de septiembre, en la Casa Blanca pululaban un buen número de discípulos de Friedman, incluyendo su gran amigo Donald Rumsfeld. El equipo de Bush aprovechó la ocasión, el momento de vértigo colectivo con ávida rapidez. Al contrario de lo que algunos han afirmado, no fue porque la administración hubiera maquinado lo sucedido, sino porque las figuras clave del gobierno, veteranos de los anteriores experimentos del capitalismo del desastre de Latinoamérica y Europa del Este, formaban parte de un movimiento que reza para que se produzcan las crisis igual que los granjeros sedientos rezan para que llueva, como los cristianos apocalípticos rezan para que llegue el Rapto que ha de llevarse a los fieles a la vera de Jesús. Cuando por fin se desata la tragedia, saben inmediatamente que ha llegado su momento.
Durante tres décadas, Friedman y sus discípulos sacaron partido metódicamente de las crisis y los shocks que los demás países sufrían, los equivalentes extranjeros del 11 de septiembre: el golpe de Pinochet otro 11 de septiembre, en 1973. Lo que sucedió en el año 2001 fue que una ideología nacida a la sombra de las universidades norteamericanas y fortalecida en las instituciones políticas de Washington por fin podía regresar a casa.
Rápidamente, la administración Bush aprovechó la oportunidad ge­nerada por el miedo a los ataques para lanzar la guerra contra el terror, pero también para garantizar el desarrollo de una industria exclusivamente dedicada a los beneficios, un nuevo sector en crecimiento que insufló renovadas fuerzas en la debilitada economía estadounidense. El término «complejo del capitalismo del desastre» la describe con más precisión; tiene tentáculos más poderosos y llega más lejos que el complejo industrial-militar contra el que Dwight Eisenhower lanzó sus advertencias al final de su mandato. Estamos ante una guerra global cuyos combates se libran en todos los niveles de las empresas privadas cuya participación se subvenciona con dinero público, y cuya misión sin fin es la protección del territorio estadounidense a perpetuidad, al tiempo que debe eliminar todo «mal» exterior. En apenas unos años, el complejo ha extendido su presencia en el mercado bajo distintas y cambiantes for­mas: desde la lucha contra el terrorismo hasta las misiones de paz internacionales, desde la seguridad municipal hasta la reacción con motivo de los desastres naturales. El objetivo último de las corporaciones que animan el centro de este complejo es implantar un modelo de gobierno exclusivamente orientado a los beneficios (que tan fácilmente avanza en circunstancias extraordinarias) también en el día a día cotidiano del fun­cionamiento del Estado; esto es, privatizar el gobierno.
La administración Bush empezó por subcontratar, sin ningún tipo de debate público, varias de las funciones más delicadas e intrínsecas del Estado: desde la sanidad para los presos hasta las sesiones de inte­rrogación de los detenidos, pasando por la «cosecha» y recopilación de información sobre los ciudadanos. El papel del gobierno en esta guerra sin fin ya no es el de un gestor que se ocupa de una red de contratistas, sino el de un inversor capitalista de recursos financieros sin límite que proporciona el capital inicial para la creación del complejo empre­sarial y después se convierte en el principal cliente de sus nuevos servi­cios. Basta citar tres datos que demuestran el alcance de la transfor­mación: en 2003, el gobierno estadounidense otorgó 3.512 contratos a empresas privadas en concepto de servicios de seguridad. Durante un período de veintidós meses hasta agosto de 2006, el Departamento de Seguridad Nacional había emitido más de 115.000 contratos simila­res.26 La «industria de la seguridad interior» —hasta el año 2001 económicamente insignificante— se había convertido en un sector que fac­turaba más de 200.000 millones de dólares.27 En 2006, el gasto del gobierno de Estados Unidos en seguridad interior ascendía a una media de 545 dólares por cada familia.28
Y eso si hablamos únicamente del frente nacional de la guerra con­tra el terror; las fortunas se ganan luchando en el extranjero. Sin contar los fabricantes de armas, cuyos beneficios se han disparado gracias a la guerra en Irak, el mantenimiento del ejército estadounidense es uno de los sectores de servicios que más ha crecido en el mundo entero.29 «Jamás se ha librado una guerra entre dos países que tengan un McDo­nald’s en su territorio», afirmó sin rubor el columnista Thomas Friedman en el New York Times en diciembre de 1996.30 No solamente se puso de manifiesto su error dos años más tarde, sino que gracias al modelo de beneficios militares, ahora el ejército norteamericano va a la guerra con Burger King y Pizza Hut, puesto que los contrata para ha­cerse cargo de las franquicias que han de alimentar a los soldados en sus bases militares desde Irak hasta la «miniciudad» de la bahía de Guantánamo.
Luego, el sector de las ayudas humanitarias y la reconstrucción de las zonas declaradas catastróficas. Irak también constituyó una experiencia piloto, y la reconstrucción orientada a los beneficios ya se ha convertido en el nuevo paradigma global, sin importar si la destrucción original procedía de los tanques de una guerra preventiva, como suce­dió con los ataques de Israel contra el Líbano en 2006, o de la furia de un huracán. La escasez de recursos y el cambio climático han abierto la puerta a una avalancha de nuevos desastres naturales, un desfilar per­manente de apetitosas oportunidades de negocio: la ayuda humanitaria es un mercado emergente demasiado tentador como para dejarlo en manos de las organizaciones no gubernamentales. ¿Por qué debe ser UNICEF la encargada de la reconstrucción de las escuelas cuando puede hacerlo Bechtel, una de las empresas constructoras más grandes de Estados Unidos? ¿Por qué recolocar a la gente sin hogar del Misisipi en apartamentos vacíos subvencionados por el Estado cuando los pueden alojar en cruceros de las líneas Carnival? ¿Para qué enviar tro­pas de pacificación de la ONU a Darfur cuando empresas privadas como Blackwater andan a la caza y captura de nuevos clientes? Y ahí radica la diferencia tras el 11 de septiembre: antes, las guerras y los de­sastres ofrecían oportunidades para una pequeña parte de la economía, como los fabricantes de aviones de combate, por ejemplo, o las empre­sas constructoras que reparaban los puentes bombardeados. El principal papel económico de las guerras consistía en abrir nuevos mercados que permanecían cerrados y en generar largas épocas de crecimiento durante la posguerra. Ahora, la respuesta y las medidas de reacción frente a guerras y desastres han alcanzado tan alto grado de privatiza­ción que constituyen un nuevo mercado en sí mismas: no es necesario esperar a que termine la guerra para que empiece el desarrollo econó­mico. El medio es el mensaje.
Una de las ventajas más claras de este enfoque posmoderno es que, en términos de mercado, no puede fallar. Como decía un analista de mercado acerca de un trimestre con unos resultados financieros excepcionalmente buenos para la empresa de servicios energéticos Halliburton: «Irak fue mejor de lo que esperábamos».31 Eso fue en octubre de 2006, en aquel entonces el mes más cruento de la guerra, con más de 3.709 bajas de civiles iraquíes.32 Pero pocos accionistas podían quejarse de una guerra que había generado más de 20.000 millones de dóla­res de ingresos para una única empresa.33
Entre el tráfico de armas, la privatización de los ejércitos, la industria de la reconstrucción humanitaria y la seguridad interior, el resulta­do de la terapia de shock tutelada por la administración Bush después de los atentados es, en realidad, una nueva economía plenamente articulada. Nació en la era Bush, pero existe independientemente de una administración concreta y seguirá funcionando entre los intersticios del sistema hasta que la ideología supremacista y empresarial que la pro­pulsa quede en evidencia, aislada y en entredicho. El complejo empresarial está en manos de multinacionales estadounidenses, pero su naturaleza es global: las compañías británicas aportan su experiencia con una red de ubicuas cámaras de seguridad, las empresas israelíes su pe­ricia en la construcción de vallas y muros de última tecnología, la in­dustria maderera canadiense vende casas prefabricadas que son diez veces más caras que las del mercado local, y así podríamos seguir indefinidamente. «No creo que nadie se haya planteado la industria de la reconstrucción tras los desastres naturales como un mercado inmobiliario hasta ahora», afirmó Ken Baker, presidente de un grupo de industriales madereros de Canadá. «Es una estrategia que nos permitirá diversificarnos a largo plazo».34
En cuanto a su escala, el complejo empresarial surgido del capita­lismo del desastre está en pie de igualdad con los «mercados emergen­tes» y el auge de las tecnologías de la información que tuvieron lugar en los años noventa. De hecho, las fuentes consultadas afirman que las cifras barajadas son mucho más altas que entonces, y que la «burbuja de la seguridad» inyectó vida en el mercado cuando el negocio de Internet empezó a flaquear. Junto con los grandes beneficios de la industria de los seguros (se cree que alcanzaron un récord de 60.000 millones de dólares en el año 2006, sólo en Estados Unidos), así como los exce­lentes resultados de las compañías petrolíferas (que crecen con cada nueva crisis), la economía del desastre quizá haya salvado al mercado mundial de la tremenda recesión que amenazaba con desatarse en la víspera de los atentados de 2001.35
Un problema recurrente se presenta cuando tratamos de relatar la historia de la cruzada ideológica que ha desembocado en la privatización radical de la guerra y del desastre: la ideología cambia continuamente de forma, de nombres y de identidades. Friedman se consideraba un «liberal», pero sus discípulos estadounidenses, que relacionaban el liberalismo con elevados impuestos y hippies, tendieron a identificarse como «conservadores», «economistas clásicos», «defensores del libre mercado», y más tarde, seguidores de las «reaganomics»* o del «laissez-faire». En la mayor parte del mundo, son conocidos como neoliberales, pero a menudo se utilizan los términos «libre mercado» o, sencillamente, «globalización». Únicamente desde mediados de los años noventa, este movimiento intelectual dirigido por los think tanks de extrema derecha con los que Friedman trabajó durante varios años —como Heritage Foundation, Cato Institute o American Enterprise Institute— empezó a autodenominarse «neoconservador», un enfoque que ha en­rolado toda la potencia del ejército y de la maquinaria militar al servicio de los propósitos del conglomerado empresarial.

* Reaganomics: término que combina economics (economía) y el nombre del pre­sidente Ronald Reagan. Describe la política económica que éste llevó a cabo durante su mandato. (N. de la T.)

Todas estas reencarnaciones comparten un compromiso para con una trinidad política: la eliminación del rol público del Estado, la absoluta libertad de movimientos de las empresas y un gasto social prácticamente nulo. Pero ninguna de las múltiples nomenclaturas que esta ideología ha recibido parece suficientemente adecuada. Friedman declaró que su propuesta era un intento de liberar al mercado de la tenaza estatal, pero el historial de los distintos experimentos económicos que se han llevado a cabo nos muestra una realización muy distinta de su visión de purista. En todos los países en que se han aplicado las recetas económicas de la Escuela de Chicago durante las tres últimas décadas, se detecta la emergencia de una alianza entre unas pocas multinacionales y una clase política compuesta por miembros enriquecidos; una combinación que acumula un inmenso poder, con líneas divisorias con­fusas entre ambos grupos. En Rusia, los empresarios multimillonarios que forman parte del juego de alianzas reciben el nombre de «oligarcas»; en China, los «príncipes»; en Chile, «los pirañas»; y en Estados Unidos, los «pioneros» de la campaña Bush-Cheney. En lugar de liberar al mercado del Estado, estas élites políticas y empresariales sencillamente se han fusionado, intercambiando favores para garantizar su derecho a apropiarse de los preciados recursos que anteriormente eran públicos, desde los campos petrolíferos de Rusia, pasando por las tie­rras colectivas chinas, hasta los contratos de reconstrucción otorgados para Irak.
El término más preciso para definir un sistema que elimina los lí­mites en el gobierno y el sector empresarial no es liberal, conservador o capitalista sino corporativista. Sus principales características consisten en una gran transferencia de riqueza pública hacia la propiedad privada —a menudo acompañada de un creciente endeudamiento—, el incremento de las distancias entre los inmensamente ricos y los pobres descartables, y un nacionalismo agresivo que justifica un cheque en blanco en gastos de defensa y seguridad. Para los que permanecen den­tro de la burbuja de extrema riqueza que este sistema crea, no existe una forma de organizar la sociedad que dé más beneficios. Pero dadas las ob­vias desventajas que se derivan para la gran mayoría de la población que está excluida de los beneficios de la burbuja, una de las características del Estado corporativista es que suele incluir un sistema de vigilancia agresiva (de nuevo, organizado mediante acuerdos y contratos entre el gobierno y las grandes empresas), encarcelamientos en masa, reducción de las libertades civiles y a menudo, aunque no siempre, tortura.

Notas

24.Bob Sipchen, «Are Public Schools Worth the Effort?», Los Angeles Times. 3 de julio de 2006.
25.Paul Tough, David Frum, William Kristol et al., «A Revolution or Business as Usual?: A Harper’s Forum», Harper’s, marzo de 1995.
26.Rachel Monahan y Elena Herrero Beaumont, «Big Time Security», Forbes, 3 de agosto de 2006; Gary Stoller, «Homeland Security Generates Multibillion Dollar Business», USA Today, 10 de septiembre de 2006.
27.Evan Ratliff, «Fear, Inc.», Wired, diciembre de 2005.
28.Veronique de Rugy, American Enterprise Institute, «Facts and Figures about Homeland Security Spending», 14 de diciembre de 2006, .
29.Bryan Bender, «Economists Say Cost of War Could Top $2 Trillion», Boston Globe, 8 de enero de 2006.
30.Thomas L. Friedman, «Big Mac I», New York Times, 8 de diciembre de 1996.
31.Steve Quinn, «Halliburton’s 3Q Earnings Hit $611M», Associated Press, 22 de octubre de 2006.
32.Steven R. Hurst, «October Deadliest Month Ever in Iraq», Associated Press, 22 de noviembre de 2006.
33.James Glanz y Floyd Norris, «Report Says Iraq Contractor Is Hiding Data from U.S.», New York Times, 28 de octubre de 2006.
34.Wency Leung, «Success Through Disaster: B.C.-Made Wood Houses Hold Great Potential for Disaster Relief», Vancouver Sun, 15 de mayo de 2006.
35.Joseph B. Treaster, «Earnings for Insurers Are Soaring», New York Times, 14 de octubre de 2006.
36.Central Intelligence Agency, Kubark Counterintelligence Interrogation, julio de 1963, págs. 1 y 101. El manual desclasificado está íntegro en .
37.Ibídem, pág. 66.
38.Mao Tse-Tung, «Introducing a Cooperative», Peking Review, vol. 1, n° 15, 10 de junio de 1958, pág. 6.

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