Mes: noviembre 2011

Articulos importantes para el cambio. Las ong deben desaparecer

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  • Por qué el neoliberalismo funciona tan bien?
  • Cuáles son las causas de que al mercado le interese mantener a las ong, asociaciones fundaciones y el sector social?
  • Debería desaparecer la sociedad como la concebimos y por tanto todo el tercer sector?

A lo mejor, la respuesta a esta última pregunta es si.

Tú, yo, somos depredadores.

Un amigo biólogo me explicaba. Los animales que tienen los ojos a los lados de la cabeza huyen. Los que los tenemos enfrente de la cara, estamos preparados para calcular el ataque a la víctima.

Cuando lo escuche, pegue un salto. Me imaginaba que mi interlocutor se abalanzaba como un vampiro y me destrozaba el cuello. Sobre todo porque me encontraba en su territorio, en su casa y cerca de su compañera.

Leí, además, en publicaciones sobre neurociencia que nuestro cerebro está preparado para enviarnos  arrasar todo cuanto se encuentra ante él. Nuestra mentalidad es de consumir lo máximo posible aquí y ahora. Esta grabado en la más ancestral de nuestro comportamiento. Forma parte del mecanismo de supervivencia. Estos textos me recordaron las premisas de los  neoliberalres y su “mercado”: eficacia, eficiencia, maximizar beneficios y minimizar los gastos, especulación, ganancias inmediatas y alguna palabra como pelotazo.

Aterrado por estas conclusiones me di cuenta de porque el neoliberalismo, las ideologías de centro y de derecha y el mercado, funcionan tan bien. Dan respuesta a los instintos mas primarios de nuestro ser. Sobrevivir aquí y a hora, defender el territorio real o simbólico, la pareja reproductiva, el estatus social, las especulaciones financieras y atacar a quien compita con nosotros. Y además destruirle (o controlarle)  de la manera más barata posible. Al fin y al cabo es un recurso prescindible e intercambiable. Pero que listos!

Sentirme acosado por vampiros a todas horas no es muy agradable. Por tanto y con urgencia me puse a buscar respuestas a las causas de este desbarajuste y soluciones.

Llegue a todas esas teorías que hablan de la bondad innata. También a otras que mantienen lo contrario. Los humanos nacemos y somos animales. En ese estado competimos por nuestro pedazo de terreno, parejas sexuales y por seguir en la existencia. Lo hacemos aquí y ahora. Cuando antes lo tengamos y más rápido mejor. La satisfacción inmediata del deseo. No parece que nazcamos en ese estado de bondad áurica y luminosa. Recordé la crisis que han creado y vivimos. Funciona gracias a la aplicación de estos instintos de base y al miedo. Leí también que las dos maneras de reaccionar ante el estrés son huir o atacar. Una población que no puede ejercer sus derechos de forma práctica, no le queda más remedio de salir a la desbandada. Y en esa fuga desesperada solo prima el salvarse uno mismo. Conseguir un trabajo a costa de lo que sea, sufrir el acoso laboral aunque nos destruya, no criticar… La supervivencia aterrorizada ante una situación de pánico. De nuevo el mismo esquema aplicado de forma inteligente y eficaz. Pero que listos!

Por otro lado al mercado, que crea y actúa según estas actitudes primarias, tampoco le interesa mucho desbarajuste social. Busca soluciones de control. Sabe que un grupo, aunque sea de tiernas gacelas empujado al extremo puede tener reacciones muy violentas. Nunca arrinconar al enemigo. Por tanto le deja ciertas posibilidades de desahogo. Manifestaciones controladas, poder expresar lo que piensa dentro de unos límites y a través de medios minoritarios o facilitar a los ciudadanos que se organicen dentro de unos límites, por supuesto. Que se asocien, que formen ong o fundaciones que de alguna manera se articulen para dar respuestas a: la pobreza, la marginación, el hambre, la sed… Situaciones todas ellas inmorales que en las que los dirigentes políticos o empresarios, sus familias y amiguetes nunca están. Pero las permiten y fomentan. A pesar de que nunca debían existir. Saben que la pobreza es un gran negocio. También que ella es un sistema de control excelente. Alguien que está preocupado por comer o beber no tiene ni siquiera fuerzas por pensar en injusticias, cambio, educación, salud o construir un pensamiento crítico. Mucho menos en evolucionar como ser humano. Además, los pobres sirven para deducir impuestos y se emplean para hacer publicidad a través de los planes de Responsabilidad Social Corporativa. También para obtener dinero y hacer negocios a través de algunas bancas éticas, fondos de inversión éticos… Incluso para obtener mano de obra gratis a través de los programas de voluntariado en algunos eventos multimillonarios como las olimpiadas y otros deportivos. En el fondo esconden intenciones de marketing para un partido o beneficios ingentes para empresas de colegas y allegados… Incluso introducen la mentalidad de mercado en las asociaciones, ong y fundaciones. Rentabilidad, eficacia, eficiencia, pagar lo menos posible a sus trabajadores y en condiciones de contratación inmorales. Las controlan a través de los fondos gubernamentales para que puedan funcionar con carencias y llevar a cabo lo que un gobierno debiera realizar pero no hace, a menos precio y en condiciones laborales deplorables.

Me surgieron algunas preguntas que te trasmito. Si trabajas en una de estas entidades de carácter social

Pero que listos!

Seguí con muchas lecturas y búsquedas. Llegue a la conclusión que solo mediante la evolución intelectual, emocional y espiritual podemos llegar a pensar en el futuro, a compartir, a cooperar, a dialogar, a reconocer nuestros sentimientos y a la tolerancia. Eso implica un esfuerzo personal y social por lograrlo. Se trata de emplear otras partes de nuestro cerebro que no son utilizadas por los neoliberales. Partes más jóvenes en la evolución y que por tanto tienen pocas relaciones con esas actitudes animalescas de sobrevivir a toda costa y destruir aquí y ahora.

Al parecer los autores sensibles, coherentes y que dan importancia al ser humano en todas sus dimensiones físicas, psicológica y espirituales coinciden en que todo esto pasa por:

  • Poner en marcha una educación diferente a la memorística, competitiva, dirigida a la falta de crítica y obtención del logro sin ningún miramiento ecológico. Es decir, sin ningún respeto por uno mismo, por los demás y por cuanto nos envuelve.
  • Desterrar la corrupción como valor asentado en el quehacer político y económico. Convencernos de que los actuales políticos no están capacitados moralmente para dirigir a una población sana. Solo son capaces de liderar enfermos como ellos.
  • Repensar. Plantearse el decrecimiento, la sostenibilidad y la desaparición del modelo social actual. Este ha llegado a su fin. Debemos despedirnos amablemente de él. Nos ha ensenado lo que no debemos nunca más llevar a cabo.
  • Ser coherentes y críticos con lo que vivimos en nuestro trabajo diario en el sector. No participemos en programas de voluntariado que conlleven publicidad encubierta, puedan ser llevados a cabo por trabajadores, enriquezcan a empresas determinadas. No facilitemos la deducción de impuestos a través de planes de Responsabilidad Social Corporativa que son herramientas de marketing. Las empresas deben devolver parte de sus beneficios a la sociedad lo que la sociedad les da.
  • Denunciar las situaciones de acoso, de abuso de salarios injustos en el tercer sector y sobre todo cambiemos cada uno de nosotros.

Esto no supone una actitud destructiva, insensata, loca. Hay otras soluciones para el cambio social. La información está al alcance de quien desee conseguirla. Todos lo sabemos, los políticos lo saben, los banqueros lo saben, los dirigentes de grupos de presión económica, lo saben. Deben aplicarse. Y ya. No queda mucho tiempo.

En esa nueva sociedad las ong, asociaciones, fundaciones asistenciales dedicadas a la pobreza, el hambre, la educación, el agua, la sanidad… no deberían existir porque no harían falta. De lo que aquellas se ocupan es un derecho inalienable de todos los seres del planeta.

Has pensado con honestidad lo que el cambio hacia una nueva sociedad supondría para ti y tu trabajo? Estarías dispuesto a cambiar o a cerrar tu ong, asociación o fundación? Serias capaz de perder tu trabajo, si trabajas en el tercer sector dedicado a la pobreza si esta desapareciera? No. Es normal. Es tu territorio y lo defiendes. Por qué has leído este articulo? Tal vez porque el titulo te inquietaba y ha hecho que salte una alarma en tu interior? Ese era el objetivo. Hacerte ver que tocaba tu supervivencia. Eso es lo que el mercado también piensa cuando le decimos que tiene que desparecer tal y como está estructurado. Un cambio le afectaría y por tanto tampoco lo desea. No somos tan diferentes como ves.

El cualquier caso no te preocupes. No desaparecerá tu trabajo a corto plazo, ni el tercer sector, aunque lo sienta. Significará que las situaciones de penuria tampoco van a diluirse. Lo siento mucho, perdóname por no saber hacer otra cosa que escribirlo. Gracias por terminar de leer este artículo que a lo mejor te revuelve y te produce un cambio en ti y en el mundo. Necesitamos tu amor incondicional para que así sea. El amor es el antídoto del miedo. Este último nos lleva solo a huir o a atacar. Justo lo que políticos y manipuladores quieren. Es a lo que mejor respondemos. Pero que listos!

Para ayudarme a mejorar. Podrias responder a esta encuesta? Garcias

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Textos importantes para el cambio. El poder del pensamiento

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No puedes evitar que aves de tristeza vuelen sobre tu cabeza;
pero sí puedes evitar que aniden en tu pelo”.
Proverbio chino


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El Dr.Juan Hitzig, profesor de la Universidad Maimónides y reconocido gerontólogo dedicado a estudiar las causas de la longevidad saludable sostiene con humor que: “El cerebro es un `músculo’ fácil de engañar; si sonríes cree que estás contenta y te hace sentir mejor”. Explica que el pensamiento es un evento energético que transcurre en una realidad intangible pero que rápidamente se transforma en emoción (del griego emotion, movimiento), un movimiento de neuroquímica y hormonas que cuando es negativo hace colapsar a nuestro organismo físico en forma de malestar, enfermedades  e incluso de muerte.
Con los años, el Dr. Hitzig ha desarrollado un alfabeto emocional que conviene memorizar. Las conductas con R: resentimiento, rabia, reproche, rencor, rechazo, resistencia, represión, son generadoras de coRtisol, una potente hormona del estrés, cuya presencia prolongada en sangre es letal para las células arteriales ya que aumenta el riesgo de adquirir enfermedades cardio-cerebro-vasculares. Las conductas R generan actitudes D: depresión, desánimo, desesperación, desolación.
En cambio, las conductas con S: serenidad, silencio, sabiduría, sabor, sexo, sueño, sonrisa, sociabilidad, sedación, son motorizadoras de Serotonina, una hormona generadora de tranquilidad que mejora la calidad de vida, aleja la enfermedad y retarda la velocidad del envejecimiento celular. Las conductas S generan actitudes A: ánimo, aprecio, amor, amistad, acercamiento.
Fíjate que así nos enteramos de que lo que siempre se llamó “hacerse mala sangre” no es más que un exceso de cortisol y una falta de serotonina en la sangre.
Algunas reflexiones más del Dr. Hitzig:
  • Presta atención a tus pensamientos pues se harán palabras.

  • Presta atención a  tus palabras pues se harán actitudes.

  • Presta atención a tus actitudes porque se harán conductas.

  • Presta atención a tus conductas porque se harán carácter.

  • Presta atención a tu carácter porque se hará biología.

Practiquemos  Hace muchos años el poeta Rabindranath Tagore decía: “Si tiene remedio, ¿de qué te quejas? Y si no tiene remedio, ¿de qué te quejas?” Podría servirnos para aprender a dejar las quejas y los pensamientos negativos de lado y buscar en cada situación el aspecto positivo ya que hasta la peor de ellas lo tiene.
De esa forma nos inundaría la serotonina con todas sus eses, la sonrisa se nos grabaría en las mejillas y todo ello nos ayudaría a vivir mucho mejor ese montón de años que la ciencia nos ha agregado. Porque, olvidaba escribirlo, el Dr. Hitzig ha comprobado con sus investigaciones  que quienes envejecen bien son las personas  activas, sociables y sonrientes. No las rezongonas, malhumoradas y avinagradas que nadie quiere tener cerca.
Y como para vivir y envejecer bien hay que comenzar desde la juventud, empecemos hoy  practicando las eses frente al espejo para mejorar nuestro humor y cuidar nuestra salud.
¿Estás de acuerdo con el alfabeto emocional? ¿Qué abunda más en tu vida, R o S?

Noticias importantes para el cambio. Cuerpo, conciencia y las cuatro estaciones

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Recojo un articulo y una propuesta de actividad de Techu Arranz.

El cuerpo, la conciencia y las 4 estaciones

Dice Thérése Bertherat en la introduccion del libro “El cuerpo tiene sus razones”:

alt En este momento, en el lugar preciso en el que te encuentras, hay una casa que lleva tu nombre. Quizás, hace mucho tiempo, hayas perdido las llaves. Por eso permaneces fuera y no conoces más que la fachada. No vives en ella. Esa casa, albergue de tus recuerdos más enterrados es tu cuerpo.

Si las paredes oyesen…“ En la casa que es tu cuerpo, sí oyen. Esas paredes que lo han oído todo son tus músculos. En el envaramiento, las crispaciones, la debilidad, los dolores de espalda, cuello, piernas, brazos, diafragma, corazón, cara… se revela toda tu historia individual, desde el nacimiento hasta el día de hoy.

Sin siquiera darte cuenta, desde tus primeros meses de vida tu cuerpo reaccionó a las presiones familiares, sociales y morales. “Ponte así, o asá. No toques eso. No te toques. Pórtate bien. ¡Pero, vamos, muévete! Date prisa. ¿Adónde vas tan deprisa…?“ Se plegaba a todo como podía. A veces para conformar y compensar, tuvo que deformarse “Así es la vida, ¡Qué le vamos a hacer!“

alt Pues yo te digo que sí, que se puede hacer algo y que sólo tú puedes hacerlo. Aún no es demasiado tarde. Tu verdadero cuerpo es naturalmente armonioso, dinámico, vital, alegre. Nunca es demasiado tarde para liberarse de la programación del pasado, para hacerse cargo del propio cuerpo, para descubrir posibilidades todavía

insospechadas. Es posible encontrar las llaves de nuestro cuerpo, tomar posesión de él, habitarlo al fin, para hallar en él la vitalidad, la salud, la autonomía a la que tenemos derecho.

Nuestro cuerpo somos nosotros mismos. No nos atrevemos a mirarnos, a escucharnos. A veces, ni siquiera sabemos hacerlo, confundimos lo visible con lo superficial o sólo nos interesamos en lo que no podemos ver. Llegamos incluso a despreciar el cuerpo y a quienes se interesan por él. Sin detenernos en la forma – el cuerpo -, nos apresuramos a interpretar el contenido, las estructuras psicológicas, sociológicas, históricas y transpersonales. Durante toda la vida hacemos juegos malabares con las palabras y los conceptos para que éstas nos revelen las razones de nuestro comportamiento.

¿Y si tratásemos de buscar, a través de las sensaciones, las razones del cuerpo?

Nuestro cuerpo somos nosotros mismos. Él es nuestra única realidad aprehensible en este espacio tiempo. No se opone a la inteligencia, a los sentimientos, al alma: los incluye y los alberga. Por ello, tomar conciencia del propio cuerpo significa abrirse el acceso a la totalidad del propio Ser… porque el cuerpo y el espíritu, lo psíquico y lo físico, incluso la fuerza y la debilidad, representan, no la dualidad del ser, sino su Unidad.

¿Para qué?

La dinámica de la vida nos mueve paso a paso, estación a estación… Cuatro estaciones que cambian, y con ellas, cambiamos nosotros.

Cuando nos movemos fuera de la dinámica de la naturaleza nos desconectamos de la corriente de vida y surgen dificultades.

¿Qué pasaría si en lugar de resistirnos al cambio inevitable de los ciclos aprendieramos a movernos con el ritmo de la naturaleza?

Las 4 estaciones son una invitación desde lo físico como llave al cambio emocional, mental, energético y espiritual.

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TIEMPO DE INVIERNO: la búsqueda de la postura justa

El invierno, la más fría de las estaciones, es un tiempo que ha de estar orientado hacia el interior. Podemos estar especialmente sensibles en invierno, pues es el tiempo de máxima expresión de la energía Yin, la energía más femenina y sutil que se concentra muy adentro.

El invierno esta relacionado con el elemento agua y los órganos más sensibles en esta estación son los riñones y la vejiga.

Es preciso consevar la energía y el calor interno. Necesitamos cuidados, descanso, calor, buenos alimentos, relajación y sueño. Los riñones gobiernan el almacenamiento de la fuerza vital en los huesos y la médula, por lo que en esta estaciòn es tiempo de contacto con nuestros huesos, con el peso de nuestro esqueleto, con la búsqueda de nuestra postura justa, aquella que permita la que la energía fluya de pies a cabeza y de cabeza a pies.

Si en otoño no te has concedido intimidad puede aparecer el miedo (al frío o a otras cuestiones). La capacidad de oír  y parar antes de actuar es importante para el bienestar durante el invierno.

La estación invernal es un periodo importante para sentir que nuestros cambios interiores están entretejidos con la danza de nuestra existencia.

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TIEMPO DE PRIMAVERA: el florecimiento de lo que ES

En primavera emerge lo verde y es el tiempo del valor y de la verdad. Energéticamente hemos de estar preparados para que florezca lo que ES y poder ver lo que hay y lo que no hay.

Igual que en la naturaleza es tiempo de creación y desarrollo, es un buen momento para abrirse a lo nuevo, para elaborar y llevar a cabo planes de vida y proyectos soñados.  El elemento madera que rige este tiempo genera claridad mental y desarrolla nuestra capacidad de centramiento, de planificación y de toma de decisiones. Esta estación es idónea para avanzar en nuestra evolución esencial y para progresar en nuestros objetivos. Un desequilibrio en la madera puede conducir a la pobreza de todo lo señalado.

Conservar la salud durante la primavera significa manterner el hígado y la vesícula biliar en la mejor forma posible, prestando una atención renovada a su nutrición, al ejercicio, a la conciencia y a la expresión de uno mismo. Estos dos sistemas realizan funciones esenciales en el cuerpo de digestión y procesamiento de sustancias, por lo que es un tiempo propicio para la desintoxicación.

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TIEMPO VERANO: celebrando la vida

El verano es la estación de crecimiento y maduración de la naturaleza.  Es un tiempo para compartir y disfrutar de cierta anarquía. Debemos asegurarnos de obtener el ocio adecuado, ejercicio vital y abundante energía solar para poder recargar las baterías internas. Si el verano no se equilibra podemos perder nuestro centro y dispersarnos en salidas sin sentido y verborrea que desgasta y merma la esencia.

El verano está asociado con el elemento fuego. Los órganos regidos por este elemento son el corazón y el intestino delgado, y también las funciones corporales de circulación y calentamiento. El corazón tiene relación con la capacidad de gobernar, entender, ver claramente y de servir compasivamente. El intestino delgado es el separador de lo impuro y lo puro. Los otros dos sistemas relacionados con el fuego regulan la fluencia de sangre, secreciones sexuales y la temperatura y calidez adecuada en el cuerpo y en el alma.

El elemento fuego se relaciona con el entusiasmo, vitalidad, energía, alegría, intuición, creatividad, movimiento y aventura.

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TIEMPO DE OTOÑO: un espacio para mí

Un momento ideal para hacer un trabajo facilitador de transferencia progresiva de la energia de la periferia de cada uno de nosotros hacia dentro de lo que somos, de tal forma que podamos conectar con mayor calidad con nuestra sabiduría interior. Así seremos capaces de saborear nuestra sensiblidad y melancolía de una manera contructiva.

El otoño es una invitación al recuerdo de lo íntimo, de nuestra respiración, de nuestro ritmo; una invitación a una mayor complicidad con uno mismo, a soltar lastre… Se trata de mirarse hacia dentro y aceptar la intimidad cálida de lo profundo de nuestro ser, de trancender y perdonar…

Esta estación está regida por el elemento metal; el Pulmón y el Intestino Grueso gobiernan. El equilibrio entre la entrada del aire que respiramos y los alimentos que comemos por un lado y la salida del aire que eliminamos y los residuos alimenticios por el otro, resulta decisiva para el mantenimiento de la salud.

La preocupación, el estrés, incluso la tensión producida ante un cambio mental de creencias puede llevarnos sin darnos cuenta a un bloqueo en la respiración, a una respiración agitada, pobre, fruto de una eliminación inadecuada del Pulmón y del Intestino Grueso. Por ello son tan importantes los trabajos pulmonares, que nos ayudarán a aumentar la permeabilidad alveolar (aumentando la capacidad para ingerir aire nuevo –prana-) durante la inspiración, y los trabajos de eliminación del aire viejo (que ya no es necesario) en la espiración. De esta manera conseguiremos una buena dinámica respiratoria dando la bienvenida a cada inspiración y cambio de vida, centrándonos con presencia en la experiencia y en el crecimiento nuevo que trae consigo.

Articulos importantes para el cambio. Los efectos de la meditacion en el cerebro

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Ocho semanas de meditación pueden cambiar el cerebro

de nostromo-a-tierra.blogspot.com

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No lo dice un grupo «new age», ni unos amantes de la pseudociencia o de la falsa espiritualidad, sino un equipo de psiquiatras liderado por el Hospital General de Massachusetts, que ha realizado el primer estudio que documenta cómo ejercitar la meditación puede afectar al cerebro. Según sus conclusiones, publicadas en Psychiatry Research, la práctica de un programa de meditación durante ocho semanas puede provocar considerables cambios en las regiones cerebrales relacionadas con la memoria, la autoconciencia, la empatía y el estrés. Es decir, que algo considerado espiritual, nos transforma físicamente y puede mejorar nuestro bienestar y nuestra salud.

«Aunque la práctica de la meditación está asociada a una sensación de tranquilidad y relajación física, los médicos han afirmado durante mucho tiempo que la meditación también proporciona beneficios cognitivos y psicológicos que persisten durante todo el día», explica la psiquiatra Sara Lazar, autora principal del estudio. «La nueva investigación demuestra que los cambios en la estructura del cerebro pueden estar detrás de esos beneficios demostrados, y que la gente no se siente mejor solo porque se han relajado», apunta.
Lazar ya había realizado estudios previos en los que había encontrado diferencias estructurales entre los cerebros de los profesionales de la meditación, con experiencia en este tipo de prácticas, y los individuos sin antecedentes, como, por ejemplo, un mayor grosor de la corteza cerebral en áreas asociadas con la atención y la integración emocional. Pero entonces la investigadora no pudo confirmar si este proceso había sido fruto de, simplemente, haber pasado unos ratos de reflexión.
Conciencia sin prejuicios
Para el estudio actual, los científicos tomaron imágenes por resonancia magnética de la estructura cerebral de 16 voluntarios dos semanas antes y después de realizar un curso de meditación de ocho semanas, un programa para reducir el estrés coordinado por la Universidad de Massachusetts. Además de las reuniones semanales, que incluían la práctica de la meditación consciente, que se centra en la conciencia sin prejuicios de sensaciones y sentimientos, los voluntarios recibieron unas grabaciones de audio para seguir con sus cavilaciones en casa.
Los participantes en el grupo de meditación pasaron 27 minutos cada día practicando estos ejercicios. Sus respuestas a un cuestionario médico señalaban mejoras significativas en comparación con las respuestas antes del curso. El análisis de las imágenes por resonancia magnética encontró un incremento de la densidad de materia gris en el hipocampo, una zona del cerebro importante para el aprendizaje y la memoria, y en estructuras asociadas a la autoconciencia, la compasión y la introspección. Además, se descubrió una disminución de la materia gris en la amígdala cerebral, un conjunto de núcleos de neuronas localizadas en la profundidad de los lóbulos temporales, lo que está relacionado con una disminución el estrés. Ninguno de estos cambios fueron observados en el grupo de control formado por otros voluntarios, lo que demuestra que no fueron resultado solo del paso del tiempo.
«Es fascinante ver la plasticidad del cerebro y cómo, mediante la práctica de la meditación, podemos jugar un papel activo en el cambio del cerebro y puede aumentar nuestro bienestar y calidad de vida», dice Britta Hölzel, autora principal del estudio. El hallazgo abre las puertas a nuevas terapias para pacientes que sufren problemas graves de estrés, como los que soportan un agudo estrés post-traumático tras una mala experiencia.

Articulos importantes para el cambio. Decrecimiento

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No queda mas remedio que decrecer. Las solcuiones que proponen los neoliberales nos llevan a un lugar al que ningun humano consciente desea llegar. Las soluciones pasan por decrecer. Pero que es el decrecimiento? Recojo un articulo en que se clarifica el concepto:

 

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Decrecimiento

En 1971 el economista americano de origen rumanés, Nicholas Georgescu-Roegen (1906-1994) publicaba una investigación The entropy law and the economic process sobre la relación entre la física, la economía y la ecología en la cual mostraba la contradicción de la teoría económica del crecimiento mostrando que sólo el decreciente, es factible en el mundo finito que es la realidad de nuestro planeta. Este economista, que se considera el padre de la llamada bioeconomía, ha sido olvidado por la ciencia económica actual. Sus obras aportan las claves de esta intuición sobre la necesidad de afrontar como nuevo enfoque no el crecimiento sino el decrecimiento. Encontramos raíces de su pensamiento en John Stuart Mill y su maestro, Joseph A. Shumpeter (1883-1950) que ya planteaba lo que el llamaba la “destrucción creativa”.

Hoy el Institut d’études économiques et sociales pour la décroissance soutenable recoge la herencia ideológica de Nicholas Georgescu-Roegen y profundiza en el decrecimiento como una filosofía vital de nuevo cuño. El decrecimiento no es una teoría económica sino una consecuencia inevitable de las leyes de la entropía aplicadas a nuestra realidad vital. Vivimos en un planeta finito y con una determinada capacidad para asimilar los procesos vitales de las especies que alberga. La civilización humana lo ha puesto en jaque al aumentar la población de 600 millones a más de 6.000 millones junto con montones de residuos no biodegradables desde la adopción del capitalismo y la industrialización. Los promotores de este movimiento argumentan que no es un concepto sino un eslógan político con implicaciones teóricas y que apunta a romper con la adicción del productivismo y como consecuencia del crecimiento por el crecimiento que no conduce más que engrosar las arcas de unos pocos mientras se dilapida el futuro del planeta para una civilización humana digna. Apuntan también que en la medida que es una ideología en rigor debería hablarse de un “acrecimiento” de la misma forma que se plantea el término de “ateismo”, por que en realidad el decrecimiento inspira a abandonar la fe en la economía del crecimiento, del progreso y del desarrollo aunque se adjetive de sostenible.

Entre las medidas prácticas que puede adoptar la ciudadanía interesada en profesar el decrecimiento sus autores apuntan:

1. Volver a la producción material de los años sesenta-setenta con una huella ecológica igual o inferior a un planeta
2. Internalizar los costes del transporte y evitar los kilométricos viajes de todas las mercancías
3. Relocalizar las actividades y que la producción se sitúe cerca del consumidor
4. Adoptar el programa de la agricultura cercana a la población como propugna la Confederación campesina de José Bové
5. Impulsar la producción de bienes relacionales que fomenten la democracia ecológica
6. Adoptar el escenario del negavatio y del Factor 4 para reducir el despilfarro energético
7. Penalizar contundentemente el gasto publicitario
8. Decretar una moratoria sobre la innovación tecnológica que nos permita hacer un balance serio y reorientar la investigación científica y técnica en función de las nuevas aspiraciones
9. Adoptar un estilo de vida más frugal que reduzca nuestra adicción al consumo.

En definitiva, el movimiento del decrecimiento advierte y demuestra que el llamado desarrollo sostenible se ha convertido en el concepto más pernicioso desde su adopción en 1987 porqué nos impide como si de un espejismo se tratara reconocer que nos estamos introduciendo en el desierto estéril que queda tras nuestros pasos tanto en el Norte como el Sur. En cualquier caso, el decrecimiento no pretende más que favorecer la reflexión para empujar a la humanidad hacia una verdadera democracia ecológica. Una ideología digna de pensar en ella, porqué como decía Gandhi, “quizás debemos vivir de forma más simple para simplemente que los demás puedan vivir”. El movimiento del decrecimiento aunque va más allá comparte el espíritu del movimiento de la simplicidad voluntaria.

Articulos importantes para el cambio. Los grupos sanguineos y la alimentacion

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Hasta ahora habia publicado en la pagina articulos referentes a la “salud” espiritual. Pero a partir de ahora incluire algunos trabajos que me pareen interesantres y aportan ideas diferentes a la salud fisica de todos nosotros.

 

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Según los investigadores James y Peter D’Adamo la buena o mala asimilación de los alimentos está condicionada por nuestro grupo sanguíneo.
Hasta el punto de que en cada grupo -A, B, AB y O- hay alimentos que son perjudiciales, otros beneficiosos y otros neutros. Es más, aseguran que muchas enfermedades pueden deberse al mero consumo de alimentos no adecuados para nuestro grupo sanguíneo. Otros, en cambio, nos ayudarían a sanar. Incluso afirman que en ello está la razón de que muchas personas no consigan adelgazar cuando se ponen a dieta.
En suma, el doctor Landsteiner descubrió la razón de por qué unas personas fallecían después de una transfusión de sangre y otras no: sus sangres no eran compatibles. Desde entonces sabemos que:
• Las personas con sangre del tipo 0 son “donadoras universales”. Es decir, pueden donar sangre a cualquiera de las que tienen otros tipos de sangre pero sólo pueden recibir la suya propia.
• Las personas del tipo AB son “receptoras universales”, es decir, pueden recibir sangre de todos los demás pero sólo pueden donar a los de su propio tipo.
• Las personas del tipo A pueden recibir sangre de su mismo tipo y del grupo 0 pero no de las de los tipos B y AB. Y puede donar a los de su mismo tipo y a las de tipo AB. Y,
-Las personas del tipo B pueden recibir sangre de su mismo tipo y del grupo 0 pero no de las de los tipos A y AB. Y puede donar a los de su mismo tipo y a las de tipo AB.

Este descubrimiento le sería recompensado a Karl Landsteiner con el Premio Nobel de Medicina y Fisiología en 1930.
Cabe añadir que Landsteiner descubrió tres antígenos más (M, N y P) similares a los antígenos de los grupos A y B pero, a diferencia de éstos, su presencia en los glóbulos rojos no supone la existencia en la sangre humana normal de aglutininas naturales. Y posteriormente otro en 1940 -junto a Alexander Salomon Wiener- que bautizaría como antígeno D o factor Rh (llamado así porque lo encontró en el suero de conejos inmunizados con sangre procedente de un mono de la especie Macacus Rhesus). Este antígeno tiene su importancia cuando la madre no tiene el antígeno y el padre sí ya que en el segundo embarazo los anticuerpos específicos anti-Rh que desarrolla la madre pueden atravesar la placenta y provocar el aborto o una enfermedad hemolítica en el recién nacido que cursa con ictericia: la temible eritroblastosis fetal. Finalizo diciendo que posteriormente se llegarían a descubrir hasta 42 antígenos distintos en los glóbulos rojos si bien su incidencia es al parecer notablemente menor y no vamos por tanto a entrar a profundizar en ello.
Agregaré, por último, que los datos disponibles indican -de forma aproximada- que el 40% de los europeos posee sangre del tipo 0, otro 40% del tipo A, el 15% del tipo B y alrededor del 5% del tipo AB.

La Aportación de James D’adamo

Como el lector habrá apreciado, la importancia de los antígenos es evidente ya que provoca reacciones inmediatas en el organismo. Pues bien, hace casi tres décadas un naturópata llamado James D´Adamo se dio cuenta de que los tratamientos dietéticos que aconsejaba a sus pacientes no obtenían siempre los mismos resultados y se preguntó a qué podría deberse. Formado en la escuela naturista, su experiencia con los pacientes le llevaría a percatarse sobre todo de que mientras la dieta vegetariana le sentaba estupendamente a algunas personas y su salud mejoraba a otras no parecía hacerles apenas efecto y a algunas incluso les sentaba mal y empeoraban. Aquello le sorprendió llevándole a la conclusión evidente de que no a todas las personas les sienta bien el mismo tipo de alimentación. E intuyó que como la sangre era la fuente principal de nutrición del organismo la respuesta podía estar en ella. Decidió pues investigarlo y a lo largo de muchos años tomó notas para poder luego cotejarlas y buscar posibles pautas comunes. Y sería de tan sencilla pero perseverante manera como llegaría a darse cuenta de que el tipo de alimentación estaba relacionado con los distintos tipos sanguíneos. Observó, por ejemplo, que las personas de sangre tipo A responden mal a las dietas generosas en proteínas cárnicas pero muy bien a las ricas en proteínas vegetales. Y que a esas mismas personas ni la leche ni sus derivados les iban bien. Es más, también mejoraban con ejercicios leves como el yoga mientras los duros y dinámicos les producían malestar. En cambio, a las personas de sangre tipo 0 les sentaba estupendamente la carne y los ejercicios más intensos. Y llegó a la conclusión de que, en efecto, el refrán que dice “lo que es alimento para un hombre puede ser veneno para otro” encerraba una gran verdad.
Todas aquellas observaciones las recogería James D’Adamo en una obra titulada El alimento de un hombre (One Man´s Food) que vería la luz en 1980.
Sería sin embargo su hijo Peter -quien estudiaría también Naturopatía si bien en el John Bastar College de Seatle (EEUU)- el que establecería ya esa conexión. Y lo hizo descubriendo en primer lugar que dos de las principales afecciones del estómago -la úlcera séptica y el cáncer de estómago- se daba más en grupos sanguíneos concretos. La úlcera en las personas del tipo 0 y el cáncer en las del tipo A.
Hasta que los datos acumulados le llevarían finalmente a concluir que el tipo de sangre predispone a las personas a un tipo de alimentación concreto y distinto en buena medida a las de otros tipos. E, incluso, que predispone más a unas enfermedades que a otras. Y no sólo eso: también descubriría que la salud depende, en mucha mayor medida de lo que la gente imagina, de la alimentación. Es decir, que hay alimentos que actúan positivamente en los organismos de las personas con un determinado tipo de sangre mientras en las personas de otros tipos son perjudiciales. Y no sólo eso: a su juicio una alimentación no acorde con el tipo de sangre que se tiene es una de las principales causas del sobrepeso u obesidad de muchas personas… y la causa de que no logren adelgazar cuando lo intentan. Algo que sí conseguirían si dejaran de ingerir los alimentos perjudiciales para su tipo de sangre (recuerde el lector que hemos publicado ya en la revista varios reportajes sobre la dificultad que para adelgazar supone ingerir alimentos a los que uno es sensible o intolerante y que hoy ello puede determinarse con bastante exactitud mediante analíticas.
Dicho lo cual hay que aclarar desde ya que el propio autor deja claro que esas conexiones no son radicales. Es decir, no todos los organismos de las personas del mismo tipo son intolerantes a todos los alimentos ni el grado de sensibilidad es igual en todos al alimento al que son intolerantes. Las pautas generales que ofrece tras sus años de estudio clínico son pues sólo orientativas. Téngalo en cuenta. En todo caso, si desea profundizar en este tema sepa que encontrará las conclusiones de Peter D’Adamo publicadas en su obra Los grupos sanguíneos y la alimentación (Ed. J. Vergara).
¿Y Por qué ocurre así?
Padre e hijo, obviamente, se preguntarían por qué reacciona de forma tan diferente la sangre de unas personas con respecto a la de otras y a qué se debe la incompatibilidad manifiesta entre ellas en algunos casos. Su conclusión -que puede ser discutida- es la de que cada grupo sanguíneo es el resultado de un momento de la propia evolución humana. Según ellos, el grupo sanguíneo del tipo 0 -el más antiguo y extendido- tendría más de 40.000 años de existencia y procedería de los hombres del Cro-Magnon, cuya alimentación se basaba en la caza y, por ende, en las proteínas de la carne.
El siguiente en aparecer habría sido el tipo A -entre 25.000 y 10.000 años- y apareció con las primeras sociedades agrícolas cuya alimentación se basaba en el consumo de cereales y vegetales, procediendo especialmente de Asia y Oriente Medio.
El tipo B procedería de las montañas del Himalaya surgiendo hace aproximadamente entre 15.000 y 10.000 años siendo propio de los habitantes nómadas de las estepas asiáticas.
En cuanto al tipo AB habría surgido de la mezcla entre caucasianos (A) y mongoles (B).
Pues bien, para los D’Adamo la reacción de cada uno de los tipos sanguíneos se debería a que la sangre guarda una especie de “memoria celular” que “recuerda” su ancestral tipo de alimentación.
Ahora bien, ¿por qué reacciona la sangre ante ciertos alimentos como si éstos fueran peligrosos enemigos a batir? Peter D’Adamo asegura que se debe a las lectinas de los alimentos. ¿Y qué son las lectinas? Pues un tipo de proteínas cuyos antígenos también producen la activación del sistema inmune y, consecuentemente, el fenómeno de aglutinación en sangre del que hemos hablado al principio. Algunas hasta pueden producir la muerte instantánea en presencia de cantidades infinitesimales al convertir los glóbulos rojos en coágulos que obstruyen las arterias. Es el caso de la ricina que contienen las semillas de castor (Ricinus communis) aunque afortunadamente la mayoría de las lectinas de nuestra dieta no son tan peligrosas.
Y lo importante es que cada grupo sanguíneo reacciona de manera diferente ante ellas. Es decir, hay lectinas alimentarias -hablamos siempre generalizando- que son rechazadas por las personas de un tipo de sangre mientras no ocurre así con otros para los que incluso son beneficiosas.
En suma, ingerir alimentos que contienen lectinas incompatibles con nuestro grupo sanguíneo puede ocasionar diversas dolencias e impedirnos reducir el peso en caso de sobrepeso u obesidad. ¿Y cómo saber a qué alimentos somos intolerantes? Pues mediante un test de intolerancia alimentaria (remito al lector a los artículos ya publicados al respecto) o sometiéndose al denominado Test del Iindicán. Se trata de un análisis que permite calcular la eliminación a través de la orina de indicán, una sustancia del grupo químico de los índoles que se elimina por medio de las heces y la orina cuando el aparato gastrointestinal y el hígado no consiguen digerir las lectinas de un alimento. Como es obvio, cuando alguien consume alimentos ricos en lectinas incompatibles con su grupo sanguíneo se constatará una mayor eliminación de indicán al analizar la orina. Para Peter D’Adamo, si el test da un valor de 0 ó 1 no hay problema, si marca 2 o 3 hay algún problema y si la cifra alcanza 3 o 4 la situación puede considerarse crítica.
Alimentos Beneficiosos, Neutros o Desaconsejados
En suma, Peter D’Adamo clasifica los alimentos en relación con los cuatro grupos sanguíneos en beneficiosos, neutros y desaconsejados. Los primeros son -en cada grupo sanguíneo- los que desarrollan un papel nutricional óptimo asegurando además una actividad antioxidante, antimutágena y anticancerígena. Podríamos decir que son “alimentos medicinales”. Los segundos llevan a cabo un papel meramente nutritivo. Y los terceros son los que contienen sustancias no digeribles para los individuos de un determinado grupo sanguíneo debido a sus lectinas específicas porque provocan la reacción defensiva del sistema inmune que los aglutina para poder luego eliminarlos.

Características Generales del Tipo O

Según Peter D’Adamo las personas con sangre del tipo 0 presentan -siempre hablando en general- un sistema inmunitario potente y muy activo, tendencia a una actividad tiroidea lenta, dificultad de adaptación a nuevas condiciones ambientales y nutricionales, bienestar con actividad física o deportiva regular e intensa y un aparato digestivo muy eficiente capaz de metabolizar dietas ricas en proteínas (carnes magras, pescado y marisco). En cuanto a los alimentos que le son muy beneficiosos o perjudiciales puede encontrarlos el lector en el recuadro. Los que no figuran son considerados neutros pero, en general, las personas del tipo 0 deben:
1) Consumir frutas y verduras en abundancia pero reducir el consumo de las crucíferas (coliflor, coles de Bruselas, berzas…) y las hortalizas de la familia de las solanáceas (berenjenas, patatas, etc.) excepto los tomates
2) Consumir carnes magras equilibrando esa aportación con verdura. Deben evitar sin embargo la carne de cerdo, los embutidos, las carnes en conserva y los alimentos en salazón.
3) Consumir pescado y marisco a excepción de pulpo, salmón ahumado, arenques en salazón, caviar y pez gato así como el pescado salado, secado o en conserva.
4) Limitar o evitar el consumo de leche, lácteos, quesos y huevos. Están en cambio permitidos la mantequilla, los quesos frescos magros y los quesos de soja.
5) Eliminar todo producto que contenga trigo y limitar los que llevan maíz y cereales.
6) Evitar las bebidas gaseosas, las colas y el café prefiriendo el té.
7) Practicar alguna actividad física de forma regular. Les van mejor los deportes competitivos que requieren intenso esfuerzo físico.
8) En presencia de problemas utilizar productos fitoterapéuticos o infusiones de diente de león, menta, olmo, fucus, tila, alholva, regaliz, lúpulo y rosa canina. Y evitar las de equinácea, áloe, bardana, genciana, barba de maíz o ruibarbo.
Cabe añadir que los alimentos que favorecen el aumento de peso en las personas del tipo 0 son el gluten del trigo, el maíz, las judías, las lentejas y las crucíferas (coles, coliflor y coles de Bruselas). Por el contrario, favorecen la pérdida de peso las algas marinas, la sal yodada (de forma muy moderada), los pescados y mariscos, la carne de hígado, las espinacas y el brócoli.

Características Generales del Tipo A

Las personas con sangre del tipo A presentan según D’Adamo -hablando en general, insistimos- un sistema inmunitario vulnerable, una buena adaptación a condiciones ambientales y nutritivas estables, bienestar con una actividad física o deportiva relajante, un aparato digestivo frágil que tolera mal la carne, la harina de trigo, la leche y los lácteos, y al que le va mejor una dieta vegetariana rica en cereales y legumbres.
Las personas del tipo A deberían pues:
1) Basar su dieta en el consumo de fruta, cereales, legumbres y verduras.
2) Consumir pescado sólo en pequeñas cantidades (carpa, mero, bacalao, merluza, salmón, sardina, trucha) excluyendo los pescados planos como el lenguado y la platija.
3) Limitar o evitar el consumo de carne pero evitando los embutidos, las carnes -especialmente si están en conserva- y los alimentos salados o ahumados (embutidos, carnes en conserva, alimentos en salazón…).
4) Evitar el consumo de leche y productos lácteos. En cambio, la soja y sus derivados le son particularmente beneficiosos.
5) No consumir alimentos precocinados.
6) Consumir de forma habitual semillas oleaginosas y frutos secos pero evitando las nueces brasileñas y los pistachos.
7) Reducir el consumo de productos a base de harina de trigo.
8) Practicar actividades físicas relajantes (yoga, Tai-Chi, bicicleta, natación, excursiones…).
9) Utilizar en caso de malestar productos fitoterapéuticos o infusiones de manzanilla, cardo mariano, equinácea, valeriana, áloe, bardana y espino albar pero evitar la barba de maíz y el ruibarbo.
Cabe agregar que los alimentos que favorecen el aumento de peso en las personas del tipo A son las carnes, los alimentos lácteos, las habas y el exceso de trigo favoreciendo el adelgazamiento los vegetales, los aceites vegetales, la soja y la piña.

Características Generales del Tipo B

Las personas con sangre del tipo B presentan según D’Adamo un sistema inmunitario activo, facilidad de adaptación ambiental y nutricional, bienestar con actividades físicas o deportivas moderadas y equilibradas, y un aparato digestivo eficiente que le permite seguir una dieta variada y equilibrada con leche y lácteos pero que posee poca tolerancia a los embutidos, la carne de cerdo, el marisco, las semillas y los frutos secos.
Las normas generales a seguir por las personas del tipo B serían:
1) Llevar una dieta variada y equilibrada.
2) Consumir abundantes frutas y hortalizas de hoja verde.
3) Consumir carnes magras pero evitando las de pollo y cerdo así como los embutidos.
4) Consumir pescado pero evitar los mariscos. No se recomiendan las gambas, los cangrejos, la langosta, los mejillones, las ostras, las almejas, el pulpo, las anchoas, la anguila y los caracoles.
5) Consumir huevos, leche y productos lácteos (es el único que los tolera bien).
6) Limitar los productos a base de trigo y maíz.
7) Limitar el consumo de semillas y frutos secos.
8) Practicar actividades físicas moderadas y equilibradas como los ejercicios aeróbicos, la bicicleta, la natación, el yoga o el tenis.
9) Utilizar en caso de malestar productos fitoterapéuticos o infusiones de salvia, menta, ginseng, eleuterococo o regaliz pero evitar las de tila, lúpulo, ruibarbo, áloe, barba de maíz y alholva.
En cuanto a los alimentos que favorecen el aumento de peso en las personas del tipo B son el maíz, las lentejas, los cacahuetes, las semillas de sésamo, el trigo y el trigo sarraceno favoreciendo el adelgazamiento los vegetales de hoja verde, el té de palo dulce, la carne -especialmente la de hígado-, los huevos y los lácteos.

Características Generales del Tipo AB

Las personas con sangre del tipo AB presentan según D’Adamo un sistema inmunitario vulnerable, facilidad de adaptación a las condiciones de vida modernas, bienestar con una actividad física o deportiva relajante que exija esfuerzos moderados y un aparato digestivo frágil que precisa una dieta mixta moderada y tolera mal las carnes rojas, la pasta, las alubias y los frutos secos.
Las normas generales a seguir por las personas del tipo B serían:
1) Limitar el consumo de carnes rojas y evitar las carnes en conserva o ahumadas así como los embutidos.
2) Consumir pescado y marisco pero evitando la langosta, las gambas, los cangrejos, las ostras, las almejas, el pulpo, la lubina, las anchoas y la anguila.
3) Evitar el consumo de productos a base de harina de trigo y limitar el consumo de pasta.
4) Consumir leche, lácteos y quesos… salvo cuando al hacerlo haya producción excesiva de moco con afecciones de las vías altas respiratorias. En tal caso deben suprimirse.
5) Consumir frutas -especialmente ciruelas, uvas, piña y frutas del bosque- y hortalizas en abundancia -sobre todo tomate-.
6) Preferir las grasas vegetales -primando el aceite de oliva- pero evitar el vinagre.
7) Eliminar los encurtidos y la pimienta.
8) Preferir las actividades físicas y deportivas relajantes que exijan sólo esfuerzos moderados.
9) En caso de malestar utilizar productos fitoterapéuticos o infusiones de manzanilla, cardo mariano, equinácea, eleuterococo, regaliz o espino blanco pero evitar las de tila, lúpulo, áloe, barba de maíz, alholva y ruibarbo.
Terminamos comentando que los alimentos que favorecen según Peter D’Adamo el aumento de peso en las personas del tipo AB son las carnes rojas, el maíz, el trigo, el trigo sarraceno, las alubias, las judías y las semillas de sésamo mientras favorecen el adelgazamiento las verduras, las algas marinas, los pescados, los lácteos, la piña y el tofu.
Conclusión
Hasta aquí un breve resumen de lo expuesto por los D’Adamo -padre e hijo-. Sólo nos resta apuntar que a nuestro juicio la generalización propuesta es demasiado amplia y probablemente no responda a la realidad individual aunque sí pueda reflejar las “tendencias”. Por otra parte, el Test Indicán permite saber si tenemos problemas con los alimentos pero no conocer cuáles son concretamente los que nuestro organismo rechaza activando las defensas del sistema inmune. Sin embargo, los actuales tests de intolerancia o sensibilidad alimentaria sí los detectan por lo que lo más adecuado es someterse a ellos. Una posibilidad, por cierto, a la que debería optar toda aquella persona a la que se le ha diagnosticado una enfermedad autoinmune. Es muy posible que mejoren simplemente eliminando los alimentos a los que su organismo reacciona con virulencia.