Mes: agosto 2012

Avance de actividades para otoño. Yoga de la Comunicación , Yoga Nidra y

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CURSO SOBRE EL YOGA DE LA COMUNICACIÓN 27 de OCTUBRE

  •  ¿Quieres comunicar mejor contigo, con tu grupo de alumnos, con tus seres más cercanos, pareja o amigos?
  • ¿Deseas dar un paso novedoso en tu práctica del yoga o de desarrollo personal a través de nuevas aportaciones de la PNL, el lenguaje hipnótico, el equilibro de las energías…?

 CONTENIDO

-Técnicas de comunicación aplicadas al Yoga y a la práctica de desarrollo personal.

-Nociones básicas de PNL y de lenguaje hipnótico de Milton Erickson aplicadas a tu práctica diaria y a tu trabajo con grupos.

 OBJETIVO

Capacitar a los participantes para emplear técnicas de comunicación más eficaces para si mismos o para el grupo con el que trabajen. Dirigido a cualquier persona. No se necesita experiencia previa. Muy indicado también para profesores o monitores de yoga, profesores de instituto o colegios, educadores sociales, monitores de tiempo libre.

 HORARIO:

De 10 a 20 horas. Regalo de uno de los libros del autor. Plazas muy limitadas.

Reservas de plaza en el Centro Mandala. C/ La Cabeza, 15. Metro Tirso de Molina. Madrid. Teléfono. 91.539.98.60.

Sesiones Especiales 

Yoga Nidra para el cambio

 26 de octubre en Madrid

El próximo 26 viernes octubre 19.30 horas, se llevará a cabo una sesión de Yoga Nidra en el Mandala.

El autor seguirá proporcionando técnicas de relajación profunda, estrategias contra el estrés y, sobre todo, cambio profundo personal.

Precio 15 euros con el regalo de uno de los libros del autor.

Reservas de plaza en el Centro Mandala. C/ La Cabeza, 15. Metro Tirso de Molina. Madrid. Teléfono. 91.539.98.60.

Sesiones Especiales

Yoga Nidra para el cambio

 16 de noviembre en Majadahonda

El próximo 16 viernes de noviembre 20.45 horas, se llevará a cabo una sesión de Yoga Nidra en el Centro Yogaspace.

No se necesita experiencia. No se hace ningún ejercicio físico. es compatible con cualquier tipo de yoga y técnica de desarrollo personal.

Precio 15 euros con el regalo de uno de los libros del autor.

Reserva Imprescindible de plaza en el Centro de Yogaspace  C/ Gran Vía, 18.  Majadahonda. Madrid.  info@yogaspace.es

Sesiones Especiales

Yoga Nidra para el cambio

 30 de noviembre en Madrid

El próximo 30 de noviembre a las  19.30 horas, se llevará a cabo una sesión de Yoga Nidra en el Centro Lua.

Juan Peláez continuará profundizando en las  técnicas de relajación profunda, estrategias contra el estrés y, sobre todo, cambio  personal para los tiempos que corren.

No se necesita experiencia. No se hace ningún ejercicio físico. es compatible con cualquier tipo de yoga y técnica de desarrollo personal.

Precio 15 euros con el regalo de uno de los libros del autor.

Reservas Imprescindible de plaza en el Centro de Yoga Lua.

 C/ Goya,83.  Metro Goya. Madrid. Teléfono. 91.113.22.30. info@centrolua.es

CONFERENCIA EN LA CASA DE LA CULTURA DE SAN LORENZO DEL ESCORIAL

Nepal al otro lado de la espiritualidad.

Sábado uno de diciembre a las 19 horas. Gratuita.  Conferencia con las fotografías expuestas para National Geographic del escritor y periodista Juan Peláez.

CURSO Y SESIONES DEL YOGA  DE LA COMUNICACIÓN Y DE NIDRA EN SEVILLA, NOVIEMBRE

Fecha por confirmar

Noticias importantes para el cambio. La educación prohibida

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Un vídeo muy, muy interesante sobre la educación.
Sinopsis.
La escuela ha cumplido ya más de 200 años de existencia y es aun considerada la principal forma de acceso a la educación. Hoy en día, la escuela y la educación son conceptos ampliamente discutidos en foros académicos, políticas públicas, instituciones educativas, medios de comunicación y espacios de la sociedad civil.Desde su origen, la institución escolar ha estado caracterizada por estructuras y prácticas que hoy se consideran mayormente obsoletas y anacrónicas. Decimos que no acompañan las necesidades del Siglo XXI. Su principal falencia se encuentra en un diseño que no considera la naturaleza del aprendizaje, la libertad de elección o la importancia que tienen el amor y los vínculos humanos en el desarrollo individual y colectivo.

A partir de estas reflexiones críticas han surgido, a lo largo de los años, propuestas y prácticas que pensaron y piensan la educación de una forma diferente. “La Educación Prohibida” es una película documental que propone recuperar muchas de ellas, explorar sus ideas y visibilizar aquellas experiencias que se han atrevido a cambiar las estructuras del modelo educativo de la escuela tradicional.

Más de 90 entrevistas a educadores, académicos, profesionales, autores, madres y padres; un recorrido por 8 países de Iberoamérica pasando por 45 experiencias educativas no convencionales; más de 25.000 seguidores en las redes sociales antes de su estreno y un total de 704 coproductores que participaron en su financiación colectiva, convirtieron a “La Educación Prohibida” en un fenómeno único. Un proyecto totalmente independiente de una magnitud inédita, que da cuenta de la necesidad latente del crecimiento y surgimiento de nuevas formas de educación.

Si quieres que la peli esté en tu idioma podes ayudarnos a través de nuestra plataforma de traducción colaborativa, escribenos un mail a: traducciones@educacionprohibida.org

Sumate a: http://reevo.org

Noticias importantes para el cambio. Los mercados tienen nombre y apellidos

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Recojo este interesante artículo publicado en la página de Atacc. En él se aborda la necesidad de identificar algo abstracto como son los “mercados”. Siempre detrás de cada acción humana hay un o unos  humanos que la desencadenan. Desde el punto de vista de manipulación informativa distancias la causa y su efecto es una estrategia muy útil. La emplean los políticos de todos los partidos todos los días.

Geoffrey Geuens es profesor de la Universidad de Liège. 6 agosto 2012 . Monde diplomatique en español

 

A menudo los socialistas europeos denuncian con virulencia a las finanzas, que reinan en exclusiva en todo el mundo y que deberían estar mejor reguladas. No obstante, todavía cabe precisar de qué y de quién hablamos, pues la imagen despersonalizada de los “mercados” contribuye a mantener en la sombra a los beneficiarios de la crisis y de las medidas de austeridad actuales.

 

El ex banquero socialista Jean Peyrelevade, pasado de la banca pública a las finanzas privadas, y de François Mitterrand a François Bayrou, explicaba en 2005: “El capitalista ya no es directamente identificable. (…) ¿Con quién se rompe cuando se rompe con el capitalismo? ¿Qué instituciones hay que atacar para poner fin a la dictadura del mercado, fluido, mundial y anónimo?”. Este ex director adjunto del gabinete del primer ministro Pierre Mauroy concluía: “A falta de un enemigo identificado, Marx es impotente” (1).

 

Que un representante de las altas finanzas –presidente de Banca Leonardo France (familias Albert Frère, Agnelli y David-Weill) y consejero del grupo Bouygues– niegue la existencia de una oligarquía, ¿debe realmente sorprender? Más extraño es el hecho de que los medios de comunicación dominantes difundan esa imagen desencarnada y despolitizada de los poderosos de las finanzas. La cobertura periodística de la designación de Mario Monti como presidente del Consejo Italiano bien podría constituir, en ese sentido, el ejemplo perfecto de un discurso-pantalla que menciona a “tecnócratas” y “expertos” allí donde se conforma un gobierno de banqueros. Incluso pudo leerse en el sitio internet de algunos diarios que “personalidades de la sociedad civil” acababan de tomar las riendas (2).

 

Al contar el equipo de Monti también en sus filas con profesores universitarios, la cientificidad de su política fue establecida de antemano por los comentaristas. Salvo que si se observa más de cerca, la mayoría de los ministros integraban los directorios de los principales trusts de la Península. Corrado Passera, ministro de De­sarrollo Económico, es director ejecutivo de Intesa Sanpaolo; Elsa Fornero, ministra de Trabajo y profesora de Economía de la Universidad de Turín, ocupa la vicepresidencia de Intesa Sanpaolo; Francesco Profumo, ministro de Educación e Investigación y rector de la Universidad Politécnica de Turín, es director de UniCredit ­Private Bank y de Telecom Italia –controlada por Intesa Sanpaolo, Generali y Mediobanca– y ya pasó por Pirelli; Piero Gnudi, ministro de Turismo y Deportes, es consejero de UniCredit Group; Piero Giarda, encargado de las relaciones con el Parlamento, profesor de Finanzas Públicas de la Universidad Católica de Milán, es vicepresidente del Banco Popolare y consejero de Pirelli. En cuanto a Monti, fue asesor de Coca Cola y de Goldman Sachs, y director de Fiat y de Generali.

 

Si bien los dirigentes socialistas europeos carecen actualmente de palabras lo suficientemente duras como para calificar la omnipotencia de los “mercados financieros”, la reconversión de los ex referentes del social-liberalismo se opera sin que sus antiguos compañeros ­expresen con demasiado ruido su indignación. Ex primer ministro de los ­­Países Bajos, Wim Kok integró los directorios de los trusts neerlandeses ING, Shell y KLM.
Su homólogo alemán, el ex canciller Gerhard Schröder, también se recicló en el ámbito privado como presidente de la empresa Nord Stream AG (joint-venture Gazprom/E.ON/BASF/GDF Suez/Gasunie), consejero del grupo petrolero TNK-BP y asesor para Europa de Rothschild Investment Bank. Esta trayectoria a primera vista sinuosa en realidad no tiene nada de singular. Varios antiguos miembros de su gabinete, miembros del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), también cambiaron el traje de funcionario público por el de hombre de negocios: el ex ministro del Interior Otto Schilly asesora actualmente al trust financiero Investcorp (Bahréin), donde se encontró con el canciller austriaco ­conservador Wolfgang Schüssel, el vicepresidente de la Convención Europea Giuliano Amato o incluso Kofi Annan, ex secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

 

El ex ministro de Economía y Trabajo alemán, Wolfgang Clement, es socio de la firma RiverRock Capital y consejero de Citigroup Alemania. Su colega, Caio Koch-Weser, secretario de Estado de Finanzas de 1999 a 2005, es vicepresidente del Deutsche Bank. Finalmente, el ministro de Finanzas del primer gobierno de Angela Merkel, el socialdemócrata Peer Steinbrück, es consejero de ThyssenKrupp. En cuanto a los “dignos herederos” (3) de Margaret Thatcher y ex líderes del Partido Laborista, juraron a su vez lealtad a las altas finanzas: el ex ministro de Relaciones Exteriores David Miliband asesora a las empresas VantagePoint Capital Partners (EEUU) e Indus Basin Holdings Ltd. (Pakistán); el ex Comisario Europeo de Comercio, Peter Mandelson, trabaja para el banco de negocios Lazard; en cuanto al mismo Anthony Blair, ejerce simultáneamente los cargos de asesor de la empresa suiza Zurich Financial Services y de administrador del fondo de inversión Landsdowne Partners y el de presidente del comité consultivo internacional de JPMorgan Chase, junto a Annan y Henry Kissinger.

 

Esta enumeración que lamentamos infligirle al lector resulta sin embargo indispensable cuando los medios de ­comunicación omiten constantemente dar a conocer los intereses privados de las personalidades públicas. Más allá de la porosidad entre dos mundos que se muestran fácilmente como distintos –si no opuestos–, la identificación de sus dobles agentes es necesaria para la buena comprensión del funcionamiento de los mercados financieros.
Así, y contrariamente a una idea en boga, las finanzas tienen uno o, más bien, varios rostros (4). No el del jubilado de Florida o el pequeño accionista europeo complacientemente descrito por la prensa, sino más bien los de una oligarquía de propietarios y administradores de fortunas. Peyrelevade recordaba en 2005 que el 0,2% de la población mundial controlaba la mitad de la capitalización bursátil del planeta (5). Estas carteras son administradas por bancos (Goldman Sachs, Santander, BNP Paribas, Société Générale, etc.), empresas de seguros (AIG, AXA, Scor, etc.), fondos de pensión o inversión (Berhshire Hathaway, Blue Ridge Capital, Soros Fund Management, etc.); instituciones que invierten además sus propios fondos.

 

Esta minoría especula con la cotización de las acciones, de la deuda soberana o de las materias primas, gracias a una gama casi ilimitada de productos derivados que revelan la inagotable inventiva de los ingenieros financieros. Lejos de representar el resultado “natural” de la evolución de economías maduras, los “mercados” constituyen la punta de lanza de un proyecto que, tal como advierten los economistas Gérard Duménil y Dominique Lévy, fue “concebido para incrementar los ingresos de la clase alta” (6). Un éxito innegable: el mundo cuenta actualmente con alrededor de 63.000 “centimillonarios” (poseedores de al menos 100 millones de dólares), que representan una fortuna combinada de aproximadamente 40 billones de dólares (es decir, un año de Producto Interior Bruto mundial).

 

Esta encarnación de los mercados puede resultar molesta, pues a veces es más cómodo luchar contra molinos de viento. “En esta batalla que se libra, voy a decirles cuál es mi verdadero adversario –exclamaba el, a la sazón, candidato socialista a la elección presidencial francesa, François Hollande, en su discurso de Bourget (Seine-Saint-Denis), el 22 de enero último–. No tiene nombre, ni rostro, ni partido; nunca presentará su candidatura, nunca será pues elegido. Este adversario es el mundo de las finanzas”. Atacar a los verdaderos actores de la alta banca y de la gran industria habría podido conducirlo igualmente a nombrar a los dirigentes de los fondos de inversiones que deciden, con plena conciencia, lanzar ataques especulativos sobre la deuda de los países del Sur de Europa. O incluso, a cuestionar el doble juego de algunos de sus asesores, sin olvidar el de sus (ex) colegas socialistas europeos que pasaron de una Internacional a otra.

 

Al elegir como jefe de campaña a Pierre Moscovici, vicepresidente del Círculo de la Industria, un lobby que reúne a los dirigentes de los principales grupos industriales franceses, el candidato socialista señalaba a los “mercados financieros” que decididamente alternancia socialista ya no rimaba con ruptura revolucionaria. ¿Acaso no estimó Moscovici que “no había que tenerle miedo al rigor”, al afirmar que en caso de triunfar, los déficits públicos serían “reducidos a partir de 2013 por debajo del 3% (…), cueste lo que cueste”, lo que implicaría “tomar las medidas necesarias”? (7).

 

Figura obligatoria de la comunicación política, la denuncia de los “mercados financieros”, tan virulenta como inofensiva, sigue siendo hasta ahora letra muerta. Al igual que el presidente Barack Obama, que otorgó su indulto presidencial a los responsables estadounidenses de la crisis, los dirigentes del Viejo Continente perdonaron en muy poco tiempo los excesos de los especuladores “ávidos” que ponían en la picota. Sólo quedaba entonces recuperar el prestigio injustamente mancillado de los dignos representantes de la oligarquía. ¿Cómo? Designándolos a la cabeza de comisiones encargadas de elaborar nuevas reglas de conducta para los mercados, ¡por supuesto! De Paul Volcker (JPMorgan Chase) a Mario Draghi (Goldman Sachs), pasando por Jacques de Larosière (AIG, BNP Paribas), Lord Adair Turner (Standard Chartered Bank, Merrill Lynch Europe) o incluso el barón Alexandre Lamfalussy (CNP Assurances, Fortis), todos los coordinadores encargados de brindar una respuesta a la crisis financiera mantenían estrechos lazos con los más importantes operadores privados del sector. Los “irresponsables” de ayer, como por arte de magia, acababan de metamorfosearse en “sabios” de la economía, alentados por los medios de comunicación e intelectuales dominantes que, poco tiempo antes, no tenían palabras lo bastante duras como para denunciar la “suficiencia” y la “ceguera” de los banqueros.

 

Finalmente, ya no existen dudas de que algunos especuladores hayan podido sacar provecho de las crisis que se sucedieron estos últimos años. Sin embargo, el oportunismo y el cinismo del que dan muestras los “depredadores” en cuestión no debe hacer olvidar que contaron, para alcanzar sus objetivos, con el apoyo de las más altas esferas del Estado. ¿Acaso John Paulson, luego de haber ganado más de 2.000 millones de dólares en la crisis de las subprime, de la que fue el principal beneficiario, no contrató al ex director de la Reserva Federal, Alan Greenspan, entonces asesor de Pimco (Deutsche Bank), uno de los principales acreedores del Estado estadounidense? Y qué decir de los principales administradores internacionales de hedge funds: el ex presidente del National Economic Council (bajo el Gobierno de Obama) y ex secretario del Tesoro de William Clinton, Lawrence Summers, fue director ejecutivo de la firma D.E. Shaw (32.000 millones de dólares de activos); el fundador del grupo Citadel Investment, Ken Griffith, oriundo de Chicago, financió la campaña del actual presidente de Estados Unidos; en cuanto a George Soros, contrató los servicios del laborista Lord Malloch-Brown, ex director del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo…

 

Las finanzas tienen rostros: se los puede ver desde hace mucho tiempo en los pasillos del poder.

 

 

 

NOTAS:
(1) Jean Peyrelevade, Le Capitalisme total, Seuil/ République des Idées, París, 2005, pp. 37 y 91.
(2) Anne Le Nir, “En Italie, Mario Monti réunit un gouvernement d’experts”, 16 de noviembre de 2011, La-Croix.com; Guillaume Delacroix, “Le gouvernement Monti prêt à prendre les rênes de l’Italie”, 16 de noviembre de 2011, LesEchos.fr 
(3) Keith Dixon, Un Digne héritier. Blair et le thatchérisme, Liber/Raisons d’Agir, París, 2000.
(4) Léase “Où se cachent les pouvoirs”, Manière de voir, París, n° 122, abril-mayo de 2012 (en kioscos).
(5) Jean Peyrelevade, Le Capitalisme total, op. cit. El 1% de los franceses posee el 50% de las acciones.
(6) Gérard Duménil y Dominique Lévy, The Crisis of Neoliberalism, Harvard University Press, Cambridge (MA), 2011.
(7) “Pierre Moscovici: ‘Ne pas avoir peur de la rigueur’”, 8 de noviembre de 2011, L’Express.fr

 

 

 

 

Noticias importantes para el cambio. Protocolo, vergüenza y Edad Media

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Varias personas mayores intentaban buscar asiento. La sala repleta excepto las dos primeras filas. Un cartel de reservado las tornaba inaccesibles. Al final, los ancianos, tuvieron que quedarse de pie tras las sillas. Más de media hora esperando para ver el espectáculo de la banda municipal y el baile flamenco de la escuela municipal. Pasados diez minutos de la hora prevista, tarde, llegó el alcalde. Le acompañaban algunos conejales y acompañantes sin más cargo de amistad o familiaridad. Levantaron las barreras que protegían sus asientos y los ocuparon.

El protocolo perverso

En la Edad Media los privilegios de los reyes, nobles y prelados de la iglesia católica venían de su dios. Esa divinidad les otorgaba privilegios sobre el resto. Normas que debían ser respetadas por el pueblo. Ni se les podía denominar ciudadanos. Este concepto implica una serie de derechos e igualdades que entonces no existían.

Entonces, existían tres categorías, los nobles y realeza, los eclesiásticos y los siervos de los dos últimos. Como además este orden provenía de dios no había posibilidad de cuestionárselo. Cualquier intento de subvertir estas normas era delito, herejía, las dos cosas o locura. Basados en esta estructura que las clases dirigentes trataron de mantener, se creó el protocolo. Una serie de normas que reafirmaba esa relación piramidal de la sociedad.

Protocolo y políticos

Un político es alguien que se presenta al cago por propia voluntad. Que debiera tener presente que trabaja para sus jefes, los ciudadanos que le han elegido. Que es igual que ellos y que no debe poseer ninguna prebenda más que otro trabajador, madre, padre o ciudadano en general.

Ya no sólo nos referimos a sueldos estratosféricos, ventajas en viajes, seguros, coches pagados gratuitos, comidas, tarjetas de crédito, asientos en la primera fila de los actos, sino a tratamientos anclados en una historia que es perversa.

La nobleza, los reinados, los poderes eclesiásticos no han llevado más que a las represiones, las hambres y los sufrimientos.

Ahora en 2012, ya no tienen sentido. Ningún ministro, rey, diputado, senador, alcalde, debe ser tratado más que como otra persona. Considerarlo así es poner al ser humano y su entorno el centro de cualquier interés o acción de lo que llevamos a cabo.

Los egos desmesurados

Poner una calle con el nombre de un concejal, un estadio, una plaza de todos con el de un alcalde, un premio con el nombre de un personaje relacionado con la realeza, es algo a considerar. No corresponde la justicia de las igualdades entre todos nosotros y sólo indica o deseo de dominio de unos sobre otros o egos desmesurados.

Un político sólo ha hecho lo que voluntariamente ha escogido hacer, servir. ¿Por qué necesita ese reconocimiento en forma de nombre en una plaza en el rincón de una calle, en la entrada de un edificio? Una placa que además le cuesta a un ciudadano que debe pagarlo con sus impuestos. Mucho más perpetuarse en un cuadro o estatua. Se da de bruces con el servicio al pueblo. Habla de la profesionalidad de los que llevan años agarrados a sus puestos, en un sistema de elección injusto. Una manera de ser elegidos que no desea cambiarse para que el sistema se perpetúe. Habla tala vez de la falta de vocación de la clase política de su deriva hacia la profesionalidad. No sirve, sólo se sirve así y a su partido.

Si uno elige volcarse hacia los demás desde un cargo político debería llevarlo a cabo no porque sus carencias psicológicas necesiten ser llenadas, sino porque en realidad tiene vocación. ¿No serían necesarios test psicológicos para saber del equilibrio de un futuro dirigente? ¿Por qué no pruebas para saber de su calificación para el cargo que deben ocupar? ¿No es lo normal en la elección de un trabajador para una empresa o función pública?

Cuando se entra en las distancia cortas con los políticos, en general, se siente compasión por su corrupción y desequilibrios en la personalidad a un paso de la terapia. Corruptos en el sentido de alguien que hace algo malo a las personas o las cosas.

Así es difícil que uno de estos personajes no desee perpetuar su perversión a través de colocar el nombre a algo que pertenece a los ciudadanos: calle, plaza o centro. Nos sirven de espejo para ver nuestras carencias. En cualquier dictadura se mantiene que el pueblo es como un niño. Debe ser guiado o sometido a castigo en el caso de desviarse de las premisas del líder. Para ello se necesita ejército, policía y algo más sutil, protocolo. Algo que hace que unos se sientan en un lugar inferior a los que se les considera tocados por la gracia divina.

En cualquier presentación pública se comienza por dar las gracias al político de turno y en último lugar a los ciudadanos.

¿Es que los concejales, alcaldes, rey, ministros no son ciudadanos? Por otro lado ¿Quién es más importante el viejecito que trata de buscar un asiento o el concejal que tras llegar tarde se sienta en la primera fila para que su ego se regocije? Ambos son iguales. La diferencia es que por el primero por edad posee una dificultades que los demás podemos ayudar a mitigar con la compasión y el deseo de que deje de sufrir. Ahí está el concepto de oro del cuidado por el ser humano.

¿Hasta que punto debemos tratar a personajes cuestionables, ministros, el rey, ediles o concejeros como seres anclados en la edad media a los que debemos pleitesía? No les ayudamos a solucionar sus problemas psicológicos. No nos ayudamos a nosotros a superar nuestros complejos.

Servir para sentirse importante

Algunos historiadores franceses de la Escuela de los Anales investigaron sobre las relaciones de poder en la Edad Media. Uno era más o menos importante en función de a quien servía. El que quitaba el orinal al rey, se encornaba en una escala superior al que se ocupaba de la bacinilla del duque.

Si necesitamos tanto repetir señor ministro, excelencia, alteza ¿no será porque hay una necesidad de sentirnos importantes? He estado en una recepción en la que estaba el ministro, dice alguien que parece tocado por el dedo de dios ¿es que ese señor o señora no son idénticos a cualquier ciudadano? ¿Qué carencias proyectamos en esos personajes?

Si vemos una calle con un nombre de un político, quizá haya que sentir pena por el ego tan enorme y los problemas psicológicos que esa persona tiene para llevar a cabo una acción como esa.

¿No sería más conveniente empezar un discurso dando gracias a los asistentes, en general, sin hacer ninguna mención a “las autoridades”? Les ayudaríamos. Además, les trataríamos como en realidad son, personas normales. ¿Por qué darles las gracias por el esfuerzo que el ayuntamiento, el ministerio, la concejalía, ha realizado? Es su obligación. Nosotros somos sus jefes y ellos deben mostrar el respeto hacia el pueblo que les ha elegido.

El rey, los ministros, consejeros, concejales y demás cargos públicos son nuestros empleados. Como tales merecen nuestro respeto, sin más, como cualquier ser humano. Todo el resto es regresar a una Edad Media con una relaciones que tanto mal y sufrimiento hay llevado a la Humanidad.

El alcalde del pueblo debía haberse quedado de pie. Por llegar tarde. Porque es uno más. Porque está ante sus jefes. Por deferencia hacia los viejecitos que necesitan más que él un asiento para ver un acto que han pagado a través de una vida de impuestos, sufrimientos por verse sometidos a las pleitesías de protocolos perversos y ancestrales.

Ya está bien, cambiemos.

Imágenes en 3D.

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Recopilación de imágenes en 3D.
Dicen que no se daña la vista y que se activa la glándula Pineal.
Aplica un pequeño bizqueo y…DISFRUTARAS DE OTRA DIMENSIÓN FASCINANTE

Noticias importantes para el cambio.Corazón herido: la irracionalidad de la razón de Leonerdo Boff

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Leonardo Boff 2012-07-27

No nos equivocamos si entendemos la tragedia actual de la humanidad, incapaz de explicar sus crisis y de proyectar un aura de esperanza, como el fracaso del tipo de razón predominante en los últimos quinientos años. Ya hemos analizado en estas páginas cómo se realizó desde entonces la ruptura entre la razón objetiva (la lógica de las cosas) y la razón subjetiva (los intereses del yo). Ésta se impuso a aquella hasta el punto de instaurarse como la fuerza exclusiva de organización de la  sociedad y de la historia.

Esta razón subjetiva se entendió como voluntad de poder y poder como dominación sobre personas y cosas. Ahora la centralidad está ocupada por el poder del «yo», portador exclusivo de razón y de proyecto. Él gestó lo que le es connatural: el individualismo como reafirmación suprema del «yo». Éste ganó cuerpo en el capitalismo, cuyo motor es la acumulación individual sin ninguna otra consideración social o ecológica. Fue una decisión cultural altamente arriesgada la de confiar exclusivamente a la razón subjetiva la estructuración de toda la realidad. Esto ha implicado una verdadera dictadura de la razón que ha intensificado o destruido otras formas de ejercicio de la razón como la razón sensible, simbólica y otras.

El ideal que el «yo» va a perseguir irrefrenablemente será el de un progreso ilimitado, en el supuesto incuestionable de que los recursos de la Tierra son también ilimitados. Lo infinito del progreso y lo infinito de los recursos constituirán ela priori ontológico y el parti pris.

Pero he aquí que después de quinientos años, nos hemos dado cuenta de que ambos infinitos son ilusorios. La Tierra es pequeña y finita. El progreso ha tocado los límites de la Tierra. No hay modo de sobrepasarlos. Ahora ha comenzado el tiempo del mundo finito. No respetar esta finitud implica inhibir la capacidad de reproducción de la vida en la Tierra y con esto poner en peligro la supervivencia de la especie. El tiempo histórico del capitalismo se ha cumplido. Llevarlo adelante costará tanto que acabará por destruir la sociabilidad y el futuro. De persistir en ese intento, se evidenciará el carácter destructivo de la irracionalidad de la razón.

Lo más grave es que el capitalismo/individualismo ha introducido dos lógicas que están en conflicto: la de los intereses privados de los «yos», de las empresas, y la de los intereses colectivos del «nosotros», de la sociedad. El capitalismo es, por naturaleza, antidemocrático. No es nada cooperativo y es sólo competitivo.

¿Tendremos alguna salida? Con solo reformas y regulaciones, manteniendo el sistema, como quieren entre nosotros los neokeynesianos al estilo de Stiglitz, Krugman y otros, no. Tenemos que cambiar si queremos salvarnos.

En primer lugar, es importante construir un nuevo acuerdo entre la razón objetiva y la subjetiva. Esto implica ampliar la razón y así liberarla del yugo de ser instrumento del poder-dominación. Ella puede ser razón emancipatoria. Para el nuevo acuerdo, urge rescatar la razón sensible y cordial para conjugarla con la razón instrumental. Aquella se ancla en el cerebro límbico surgido hace más de doscientos millones de años, cuando, con los mamíferos, irrumpió el afecto, la pasión, el cuidado, el amor y el mundo de los valores. Ella nos permite hacer una lectura emocional y valorativa de los datos científicos de la razón instrumental, que emergió en el neocórtex hace solamente 5-7 millones de años. Esta razón sensible despierta en nosotros el reencantamiento necesario por la vida y por la madre-Tierra, a fin de cuidar de ellas.

Luego se impone una nueva centralidad: no más el interés privado sino el interés común, el respeto a los bienes comunes de la vida y de la Tierra destinados a todos. Después la economía necesita volver a ser aquello que por naturaleza es: garantía de las condiciones de la vida física, cultural y espiritual de todas las personas. A continuación, la política deberá construirse sobre una democracia sin fin, cotidiana e inclusiva de todos los seres humanos para que sean sujetos de la historia y no meros asistentes o beneficiarios. Por último, un nuevo mundo no tendrá rostro humano si no se rige por valores ético-espirituales compartidos, basados en la contribución de las muchas culturas junto con la tradición judeocristiana.

Todos estos pasos tienen mucho de utópico. Pero sin la utopía nos hundiríamos en el pantano de los intereses privados y corporativos. Felizmente, por todas partes repuntan ensayos anticipadores de lo nuevo, como la economía solidaria, la sostenibilidad y el cuidado vividos como paradigmas de perpetuación y de reproducción de todo lo que existe y vive. No renunciamos al anhe

Noticias importantes para el cambio. Cuánto cuesta al medio ambiente un anillo de oro

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Reproduzco este interesante trabajo de Emilia Rojas Sasse. Quizá nos haga pensar en que no todo es válido, no todo es necesario.

El 70 por ciento de la producción mundial de oro se emplea para producir joyas. Pero el precio de la vanidad es caro: destrucción del medio ambiente y guerras se extienden, hasta hoy, a lo largo del camino del oro. Los precios del oro vienen repuntando a máximos históricos en las últimas semanas, en medio de las preocupaciones de los inversionistas por la crisis de deuda en los países del euro y en EE.UU. El oro al contado llegó a un récord máximo de 1.678,31 USD la onza este jueves. Pero, ¿de dónde ha salido ese oro que cotiza la bolsa? ¿O el que varias parejas acaban de intercambiar, en forma de anillos de compromiso matrimonial, en cualquier parte del mundo?

Cianuro de potasio

En la minería industrial se emplea mucho cianuro de potasio, como elemento químico para desprender el oro de la piedra. Así que la producción de uno solo de los tantos anillos matrimoniales que rondan por el mundo, viene acompañada de unas 20 toneladas de residuos tóxicos que contaminan el manto freático, son vertidas a los mares, o tornan inhabitables regiones enteras. Lo que queda, cuando el negocio deja de ser rentable, es un paisaje lunar contaminado, en el que ni el suelo ni las aguas pueden ser aprovechados.
182.000 toneladas de cianuro de potasio se emplean cada año en todo el mundo para obtener el preciado metal. La cantidad equivalente a un grano de arroz basta para matar a una persona. Los operadores deben almacenar y desechar el material de forma segura, pero generalmente se hace en contenedores abiertos o piletas, donde se supone que se seque ese caldo residual.
Una y otra vez suceden accidentes, pequeños o grandes, como el del año 2000 en la localidad rumana de Baia Mare. Allí, tras quebrase el dique en torno a una pileta, unas 100.000 toneladas de cianuro y residuos de metales pesados estuvieron fluyendo durante tres semanas, a través de los ríos Tisza y Danubio, hasta el Mar Negro. Masivos envenenamientos de animales afectaron no sólo a Rumania, sino también a Hungría y a Serbia.
Envenenamiento de pozos
Muchos de los pozos de los alrededores de Baia Mare permanecen contaminados hasta hoy, para desgracia de animales y pobladores. La operadora de la mina de oro, la empresa rumano-australiana Aurul, siguió explotándola apenas cuatro meses después bajo otro nombre, pues Aurul se había declarado en quiebra para no tener que responder por los daños. La “nueva” Transgold, se hizo cargo del negocio, mas no de la catástrofe ambiental.
Y la historia se repite en todo el mundo, da igual si es es en Asia, África, América Latina o Europa; en Perú, Colombia, Papua Nueva Guinea, Congo o Ghana: un par de empresas transnacionales dominan el mercado, acaparan concesionarias en países de relajadas regulaciones ambientales, y desaparecen cuando la mina deja de ser rentable. No importa que no hayan ocurrido accidentes, detrás quedan montañas y lagos de residuos estancados, filtraciones a los suelos y a las aguas cercanas.
Friedhelm Korte, químico de la Universidad Técnica Weihenstephan, de Múnich, presenta un balance ambiental de la producción de oro: 250.000 toneladas de mineral se muelen anualmente en una mina promedio y se amontonan sobre una superficie de 1,5 hectáreas, en la que se rocían con 125 toneladas de solución de cianuro, además de 365 metro cúbicos de agua industrial.
Con la obtención promedio de tres gramos de oro por tonelada de mineral, la ganancia anual de esta “mina promedio” asciende a 750 kilogramos de oro. En muchas minas, sin embargo, se obtiene apenas un gramo de oro, mientras producen una tonelada de residuos y los mismos daños ambientales que las más productivas.
Además, la industria produce anualmente decenas de miles de toneladas de lodos que contienen metales pesados altamente tóxicos como el plomo, el cadmio, el cobre, el mercurio y el arsénico. “En ese proceso de lavado se extraen y juntan cientos de sustancias que reaccionan entre ellas de forma inexplorada”, advierte Korte. “Si tan sólo se tuviera que desechar ese lodo como basura tóxica, como es usual en cualquier otra industria, el oro sería mucho más caro”, dijo el profesor muniqués a la revista de Greenpeace.
Pero sólo las grandes catástrofes hacen titulares,. Aunque luego son prontamente olvidadas. El precio social y ecológico del oro, que se utiliza en un 70 por ciento para confeccionar joyas, no tiene indicadores de bolsa y apenas es tema en los medios.
Oro sangriento
El oro, pero también los diamantes y los minerales que utiliza la industria electrónica como tantalio, estaño o tungsteno, financian hoy en día guerras y guerras civiles. “Minerales sangrientos” se les llama. Y los usamos, por ejemplo, “cada vez que enviamos un SMS.

EE.UU. ya aprobó una ley que obliga a la industria electrónica a demostrar que sus recursos no provienen de la región en conflicto del Congo. Los activistas luchan porque la legislación se extienda al oro y al tantalio. Pero más sentido tendría una regulación internacional. En la Unión Europea, científicos alemanes, por ejemplo, trabajan en un sistema que compruebe el origen de los minerales, al estilo de las huellas digitales humanas. Otra posibilidad sería la certificación ecológica del mineral.
La mejor solución sería reciclar todo el oro que ya poseemos en joyas: cada anillo de bodas reciclado, nos ahorraría 20 toneladas de desechos tóxicos. Otra pregunta sería, quizás, para qué: ¿para volver a emplear un gran por ciento en producir nuevas joyas que adornen nuestra vanidad? ¿O para que los inversionistas aseguren sus activos?

Noticias importantes para el cambio. Como nos pueden engañar

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Este es un artículo interesante que nos habla de cómo se pude dirigir la atención hacia un puto y desviarla de otro.

Lo llaman crisis porque desean desviar la atención de los radicales e inmorales cambios que el gobierno está realizando ¿le suena?
Vea antes este vídeo:

En torno a la ceguera perceptiva

Entrevista a P. Johansson
La Vanguardia, 14.01.2012)

“Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros”, alegaba Grouxo Marx, suscitando cómplicemente la hilaridad de nuestros egos, tan fácilmente persuadidos por nuestro siempre favorable autoconcepto. Que el autoconcepto nos sea favorable -que a cada cual le sea favorable su propio autoconcepto- es cualquier cosa menos sorprendente: nos permite crecernos, una inestimable estrategia de supervivencia en un entorno siempre competitivo, y nos facilita creer en nosotros mismos y sostener la convicción de que somos realmente el dechado de virtudes que desearíamos encontrar, en justicia, en cualquier otro congénere con quien debamos mantener trato. Ahí reside precisamente el mecanismo del humor: automáticamente las palabras del cómico nos llevan a desidentificarnos de personajes tan poco ejemplares como quien las dice, no sólo porque pueda pensar tan mal de sí mismo, sino porque además, y sobre todo, ¡no tenga escrúpulos de hacerlo público!

Sin embargo, la frase de Grouxo no está tan lejos de la realidad. Otra cosa es que seamos tan modestos y cándidos como su personaje. Peter Johansson, filósofo y neurocientífico sueco, disuade en la siguiente entrevista, y en poco más de cinco minutos, al más pertinaz defensor de la propia integridad y coherencia morales. Sin mencionarla, se refiere al concepto de la ‘ceguera perceptiva’, que no es otra cosa que el sesgo con el que interpretamos, asimilamos y luego evocamos la información derivada de nuestra percepción sensorial. Ni que decir tiene que tal sesgo es todavía mucho más acusado cuando la percepción no se aplica al fin de conocer el entorno exterior sino que se vuelca sobre uno mismo para construir la realidad psicológica propia, el autoconcepto. Los juicios que emitimos sobre nosotros mismos, paradójicamente, suelen ser más acusadamente falaces que cualquier otro juicio que hagamos relativo al mundo exterior: no somos en absoluto quienes creemos ser, ni nuestros valores son  los que defenderíamos que son aun  al precio de dejarnos en ello la piel. Y ya no se trata de una crítica al fanfarroneo ante terceros. Johansson sostiene que el discurso que uno mantiene consigo mismo para conseguir lo que llamamos autoconocimiento no tiene nada que ver con nuestra realidad psicológica íntima. No por perversidad moral. No por una intención de autoengaño deliberada. Tampoco por una tara de la ‘inteligencia’ o un fallo en nuestra cognición. Al contrario, probablemente sea un residuo de estrategias cerebrales que maximizaron las probabilidades de supervivencia de los especímenes que las manifestaban, y ahí se han quedado, replicadas en nuestros mecanismos cerebrales de generación en generación, ayudándonos a competir con nuestros pares y en consecuencia ayudándonos a sobrevivir pero al mismo tiempo, y en lo más profundo, también enmascarándonos. Uno siempre caba siendo el mayor desconocido para sí mismo.

Ester Astudillo

“El cerebro nos engaña” (Entrevista a Oliver Sacks en “Redes” 331, junio 2008)

13 enero, 2012 

Oliver Sacks es un célebre neurólogo que ejerce en Nueva York desde 1965, además de ejercer de profesor clínico en la Escuela de Medicina Albert Einstein y de profesor adjunto en la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York. Es autor de numerosos libros, traducidos a más de veinte idiomas, en los que describe enfermedades y trastornos mentales de sus pacientes desde un enfoque fenomenológico y no clínico, esto es, atendiendo a la vivencia subjetiva. De su libro Despertares se hizo una película con el mismo título dirigida por Penny Marshall y protagonizada por Robert de Niro y Robin Williams, y otro de sus libros, El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, inspiró una ópera homónima de Michael Nyman.

Al visionar esta breve pero densa entrevista a Sacks y escuchar que lo que experimentamos como realidad es una ilusión construida por nuestro cerebro, lo primero que me vino a la memoria fue esta frase de Hume: “no cabe sino elegir entre una razón falsa o ninguna razón en absoluto”. Quién le iba a decir al bueno de David Hume que tanto su teoría del conocimiento como su filosofía moral volverían a renacer, tras el fracaso de público y la persecución inquisitorial a la que fue sometido en su tiempo, a finales del siglo XX, y que se extendería su influencia en los años que llevamos del siglo XXI, gracias a la neurociencia. Hoy en día, como nos  advierte Marc D. Hauser en su fascinante estudio La mente moral. Cómo la naturaleza ha desarrollado nuestro sentido del bien y del mal (ed. orig. 2006, trad. esp. 2008),  los escritos de Hume son de lectura obligada en las universidades que investigan el cerebro y es frecuente encontrar citas a sus escritos en las obras de divulgación científica de esta nueva ciencia cognitiva.

Según Sacks, el cerebro tiene que mentir para asegurar la supervivencia. Suple con la imaginación, en combinación con la memoria, la falta de información de los sentidos. Y ello lo hace de manera inconsciente. De este modo, la mente construye imágenes que tomamos como recuerdos de experiencias vívidas. O bien nos apropiamos de experiencias vividas por otras personas como si fueran propias. No somos conscientes, por tanto del engaño de nuestro cerebro, hasta el extremo que no es posible hacer una demarcación fiable entre la información que procede de la imaginación y la que procede de la memoria. Para asegurar la supervivencia, importa más el sentido completo y coherente del medio que no la veracidad de nuestra imagen de la realidad. Para nuestro cerebro es más importante el relato consistente de la realidad que no la verdad sobre la realidad. Cuenta más el mundo que necesitamos que no el real.

En conclusión, la verdad es una quimera, una ilusión, si bien es vitalmente necesaria. De ahí que ante la falta de una realidad substantiva, de una verdad objetiva, nuestra mente nos empuje a buscar todas las variaciones posibles con las que podamos registrar nuestra experiencia, configurando una multiplicidad de inteligencias, al mismo tiempo que caemos irremediablemente en el error una y otra vez. Porque de una mente tan inconstante y falaz, como ya dijera Hume, no cabe otra posibilidad: o el engaño o la inanidad mental.

Vemos menos de lo que creeemos: ¡el cerebro nos traiciona!

14 diciembre, 2011 

En el video presentado, hay que contar las veces que el equipo blanco se pasa la pelota. Para ello, ¡se requiere atención y concentración plena!

El experimento aquí planteado no guarda ninguna relación con la inteligencia ni con la capacidad para prestar atención (en torno al 50% de las personas que lo ven no detectan la aparición sorpresa).

La ceguera por inatención es un mecanismo a través del cual nuestro cerebro nos puede engañar. Al estar ocupado en algo que requiere mucha atención, dispone de menos atención para dedicarse a otras tareas. También la memoria es menos precisa, perfecta y permanente de lo que realmente creemos que es. Puede almacenar parte de la información más relevante de un suceso, pero rellena el resto. Todo esto tiene importantes implicaciones, como por ejemplo, en los testimonios de los procesos judiciales.

Por lo que se refiere al ámbito educativo, cabe decir que los docentes conocemos la importante relación existente entre la memoria, la atención y la percepción. De hecho, la memoria está asociada al aprendizaje real.

 
Para saber más:

CHABRIS CRISTOPHER, SIMONS DANIEL, El gorila invisible, RBA, 2011.