Noticias importantes para el cambio. El efecto pigmalión

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Reproduzco un artículo publicado en la página de Escritos de Psicología

El efecto pigmalión es un tipo de profecía de autocumplimiento. Una profecía de autocumplimiento es una creencia que lleva a que esa misma creencia se cumpla. Pongamos un ejemplo, si creemos que nos vamos a poner nerviosos en un examen finalmente es muy probable que nos pongamos nerviosos, por la simple predisposición que supone pensarlo y estar convencidos de que va a ser así. La consecuencia de esto es que la creencia se alimenta todavía más después de ver que se ha cumplido lo que hemos creido y, por lo tanto, esa creencia va a ser todavía más fuerte.480567_10200441067563175_203491019_n

Hasta ahora hemos explicado lo que es una profecía de autocumplimiento, pero… ¿Qué es el efecto pigmalión? Como hemos dicho es un tipo de profecía que se cumple a sí misma, un tipo de profecía de autocumplimiento que lleva a que la creencia de una persona  sobre otra influya en el comportamiento de esta tercera persona. Es decir, una persona (A) cree que B es listo, esa persona (A) va a tratar a B como lista y, por lo tanto, va a ser más probable que B se sienta lista y B desarrolle una mayor inteligencia al repercutir positivamente en el estado de ánimo de B, en la autoestima de B, en el autoconcepto de B y en la presión que siente B por mantener ese concepto que tienen sobre él.


El efecto Pigmalión en las aulas 

Este efecto tiene su origen en estudios realizados en el ámbito educativo aunque es perfectamente extensible a el ámbito laboral, social y familiar. En el ámbito escolar el efecto pigmalión sería el efecto que ejerce la expectativas, o «etiqueta», sobre el niño, sobre sus sobre sus resultados académicos, sobre su comportamiento en el aula y sobre su desarrollo.

Un ejemplo sencillo, imagínese por un momento que usted es el profesor de matemáticas en una es

amberleerosolowich3cuela tiene un alumno que usted sabe, o piensa, que destaca y otro alumno que por el contrario cree que no sirve para las matemáticas. Usted seguramente trataría así a cada uno de esos alumnos al hacerles una pregunta:

  • Al que cree saber más le dará más oportunidades de respuesta y más tiempo de respuesta. Por el contrario, al que cree que sabe menos le preguntará menos y le dejará menos tiempo de respuesta.
  • Al que cree saber más le comunicará con su lenguaje no verbal que tiene confianza en él. Mientras que al que cree que no va a saber responder, usted le comunicará lo contrario. De echo es probable que la pregunta la haga por “mero trámite”, porque debe preguntar a todos.
  • Cuando el que cree que se le dan bien las matemáticas falle, seguramente justifique su fallo porque tiene, por ejemplo, un mal día. Mientras al otro le mande un mensaje de desánimo o le responda algo como “hay que estudiar más”, “haber si te pones las pilas”.
  • Es probable también que enseñe más materia a quien cree que tiene más facilidad con la materia.
  • Incluso, en ocasiones, es probable que si el método de corrección del examen no es estricto dé mayor puntuación a quien cree que se le da mejor.

Pero… ¿Todo esto cómo afecta al niño?405_536326019759977_961596261_n

Las expectativas o etiquetas que tenemos sobre los demás tienen una gran influencia sobre ellos. Vamos a analizarlo por partes:

  • Sobre su estado de ánimo y autoestima: si nuestros profesores y padres están orgullosos de nosotros estaremos más animados y tendremos una mayor autoestima. Tener un estado de ánimo alto y una mayor autoestima repercute positivamente en los resultados.
  • Sobre su autoconcepto: si notamos cómo nuestros profesores y padres nos hacen ver que somos buenos en determinadas materias, creeremos realmente que lo somos. Y esto repercutirá a que estemos todavía más animados, motivados.
  • Sobre la presión que sienten al tener que mantener esa etiqueta o satisfacer las expectativas: Si nuestros profesores y padres tienen una alta expectativa sobre nosotros, tendremos una mayor presión para que esas expectativas se cumplan. Presión que como veremos ahora no siempre es positiva.


Errores al educar bajo expectativas incorrectas o etiquetas

  • Mostrar expectativas demasiado altas: No es poco común mostrar expectativas demasiado altas o dar etiquetas equivocadas (positivas). Esto repercute en que el niño tenga un autoconcepto de sí mismo incorrecto y que el esfuerzo (por mantener esa etiqueta positiva o cumplir esas expectativas) sea muy alto o imposible. El niño o chaval puede bloquearse y hundirse bajo toda esa presión. Esto se suele verse, por ejemplo, cuando un niño que siempre ha sacado buenas notas de la noche a la mañana empieza a suspender. Un suspenso hace que el niño o chaval todavía sienta una mayor presión para el siguiente examen. Las etiquetas en niños o chavales hacen mucho daño a éstos, ya que un niño o chaval están en continuo desarrollo. Y por el contrario, una etiqueta suele permanecer durante tiempo.  Mientras el niño cambia, la etiqueta permanece.
  • Mostrar expectativas demasiado bajas o etiquetas negativas: Básicamente mostrar expectativas demasiado bajas o una etiqueta negativa hace que el niño o chaval se conforme con menos y que crea que es incapaz de hacerlo mejor. Repercute a su estado de ánimo, su autoestima, autoconcepto (creyéndose peor de lo que es) y no estimula al niño por la mejora de sus capacidades.


¿Cuál es el nivel justo de expectativas a mostrar a un niño chaval? 539313_258724984247194_21364531_n

Mi opinión es que tiene que ser algo superior a lo que el niño es capaz, para estimular el desarrollo de esa capacidad. Creo también que el niño o chaval tiene que ser también partícipe de las expectativas que le mostremos. Haciéndole preguntas del tipo, ¿Qué tal te ves en esta asignatura? ¿Te gusta la asignatura? ¿Cómo de capaz te sientes para aprobar?.


Opinión: Explicación del fracaso escolar desde el Efecto Pigmalión

Los educadores, especialmente profesores, parece que tengan olvidado este efecto. Mi opinión es que en gran medida el fracaso escolar se podría resumir en estos puntos, todos muy unidos al efecto Pigmalión:

  • Comunicar a los niños o chavales que no sirven. Un profesor frustrado no va a atribuirse los errores y pensar que es un mal profesor, va a tender a comunicar inconscientemente a los chavales que no valen. Que no están a la altura. Muchos profesores cometen este error.
  • Poner etiquetas a los estudiantes y que éstas sean transmitidas a otros profesores, incluso a padres. Como ya he dicho los niños cambian mucho. Cambian mucho más rápido que las propias etiquetas que les pongamos. Si decimos que un niño es hiperactivo justificaremos su comportamiento con esa etiqueta. Le trataremos como un niño hiperactivo. Diremos delante de él a otras personas “se mueve tanto porque es hiperactivo. No se pude hacer nada. “
  • Valorar demasiado los exámenes. Una nota baja en un examen supone que el estudiante piense que se le da mal o que no tiene la suficiente capacidad. Cuando es una sucesión de notas bajas el alumno llegará a creerse que no tiene esa capacidad e incluso puede llegar a sentir que no está en sus manos aprobar (indefensión aprendida). Por lo tanto, el rendimiento irá a la baja.
  • Escasa motivación.
  • Valorar poco el progreso. 

Referencias:

  • Rosenthal, R., & Jacobson, L. (1968). Pygmalion in the classroom. The Urban Review3(1), 16-20.
  • Myers, D. G. (2006). Exploring social psychology (4th ed.)
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