Noticias importantes para el cambio. Gurus, Swamis, maestros y otros seres “espirituales”

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Me hago eco de un ar´ticulo de Ramiro Calle que me ha resonado mucho y que creo que peude ser un buen punto de reflexión.

EL ORGULLO ESPIRITUAL

Ramiro Calle

El ego puede tener rostros muy feos, tales como la altivez, la soberbia, la infatuación y el orgullo. En su necesidad compulsiva de afirmarse y exacerbarse, el ego es como una boa cuyo estómago no tiene fondo. Cuanto más se retroalimenta el ego, más éste quiere vorzmente afirmarse; no tiene fin. El ego es el causante de la ofuscación, la avidez, el odio, la violencia y mucho daño inneceario que infringimos a los demás y también a nosotros mismos. El ego nos impele a encerrarnos en nuestra torre de marfil, acorazarnos, mostrarnos petulantes y distantes.

Lo verdaderamente sorprendente e inusitado es encontrarse con frecuencia en el ámbito de la espirtualidad con personas que llegan a tener un ego desmesurado y se creén por encima de las otras y juegan el papel de gurus, swamis, iluminados o autorrealizados, pontificando aquí y allá, entrando en el juego narcisista de “yo lo sé todo y te enseño a ti que no sabes nada”, alardeando y envaneciéndose sin el menor pudor. No se trata ya solo de los gurus y todo su marketing bien planeado,sino de esas personas que en lel campo de la enseñanza espiritual sufren el que denomina Luisa Jiménez “el síndrome de la tarima”, o sea que por el hecho de mostrar una disciplina espiritual (yoga, meditación, tai-chi o la que fuere), se creén muy superiores a los otros y no pocos se revisten de una fría solemnidad que no es más que el distintivo de la mediocridad. Podemos comprobar este ego exacerbado también en aquellos que viven al lado de un maestro destacado (sea un lama, un monje zen o un guru) y se convierten en los abanderados del mismo, pagados de su posición “privilegiada”, aferrándose al preceptor como el sabueso a un hueso y tratando de convertirle en inaccesibvle a los otros. ¡Hasta ahí llega la pobreza de espíritu entendida en el peor de los sentidos!. Y encima los líderes espirituales permiten y fomentan todo ello.11002641_1576776559260377_8359343185575754962_n

Tampoco en el terreno del yoga faltan los que no tienen, desde luego, como virtud la humildad y apuntalan sin cesar su orgullo espiritual, que es uno de los peores sin la menor duda. Y ahí aparecen los que federan, regulan, organizan burocraticamente, encorsetan las enseñanzas y quieren ejercer algún tipo de poder, sin considerar, como sabiamente aseveró Krshnamurti, que el poder es putrescible.

Le he pedido al profesor de yoga Víctor Mártinez Flores, con el que he escrito una trilogía (“El Camino de la Hormiga”, “Donde Meditan los Árboles” y “La Perla Azul”) me me escriba unas líneas al respecto. Son las que siguen::

“Me pregunta ahora Ramiro sobre el monstruo de Frankenstein del yoga: el orgullo espiritual… para mi es la enfermedad infantil del yogui que busca la cumbre y que no reconoce que el mérito se encuentra en el ascenso. Convertir a tu credo en tu escaparate es una gran pedanteria, aleccionar a todo el mundo con tu verdad es aburrido, el aire de diva o de Narciso es propio de las luces del teatro no de la luminosa penumbra de la yoga shala…
La gran fortaleza, contorsionismo y superioridad física que otorga la sadhana del hatha yoga no es sino una herramienta para la meditación y no para alimentar al ego. El lenguaje iniciático y milenario del sánscrito es el lenguaje de la serpiente de luz, no algo destinado a volvernos incomprensibles. Saber que somos algo más que un pellejo que envuelve huesos y vísceras no es sino reconocer la existencia de cuerpos más sutiles en los que la multitud se disuelve en la unidad básica, que es el espíritu. Quedarse en la proeza física, en el sanscritajo o en el hermetismo sólo es atragantarse con el conocimiento, y no digerirlo.
Un gran yogui, Mooji dijo:

“Si crees que es más espiritual andar en bicicleta, no ver la televisión, hacer yoga, convertirse en vegetariano, comprar solo alimentos orgánicos, comprar cristales, el reiki, la meditación, usar ropa hippies, visitar templos y leer libros sobre iluminación espiritual, pero enjuicias a quien no hace esto, entonces tu estás atrapado en una trampa del ego (…) Tendrás una idea noble, cómo empezar el yoga pero luego se torcerá para servir al objetivo del ego de sentirte superior a los demás
Esto creo que lo resume todo”

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Muchas gracias.Thanks so much. Merci.

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