Los límites de los facilitadores y formadores

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(c) Juan Peláez 

“Diabolae”, lo que separa. Una palabra griega que llena mi columna frío y me estremece. De ahí deriva diablo. Su antónimo de “simbolae”, lo que une. Y de esta última palabra deriva símbolo. Aquello que de alguna manera nos acerca a una idea, a los demás, a nosotros mismos.

Todos los que nos dedicamos a la facilitación o a formar, sabemos de la utilidad del símbolo y de la metáfora para poder hacer comprensibles las abstracciones.

La humanidad lo ha sabido desde siempre. Incluso energy_thumb1en los conceptos complejos, los relacionados con el espíritu, las religiones han empleado estos recursos lingüísticos para hacer que el ser humano entendiese lo trascendente.

Hoy me voy a ocupar de un aspecto que me interesa mucho ¿Cuáles son mis límites como facilitador?

Voy a utilizar las metáforas y símbolos que se recogen los libros Viaje a Ixtlan  de Carlos Castaneda y el Cuerpo del Chamán de Arnold Mindell.

De uno y otro extrapolo algunos conceptos que me parecen”poéticos” y a mi me han ayudado a comprender mejor mi trabajo.

Carlos Castaneda en su libro habla del chamán. Ese ser capaz de vivir el presente para entrar en otros mundos y traer la información útil a la realidad consensual. Es decir, una persona que puede moverse gracias a sus técnicas y habilidades en el mundo de las emociones, de los sueños, de lo intangible pero presente y hacerlo explícito para el bien de un proceso de grupo o individual.

Tengamos en cuenta que todos nosotros  vemos la realidad a través de nuestro mapa. De una lente coloreada por valores culturales, emocionales, nuestra historia, pasado…

El chamán, el facilitador, es capaz de moverse en entre esos universos, recupera lo útil y lo muestra a los demás.

Cuando el faliciltador comienza su intervención pasa por diferentes fases. Cada una con un nombre que a mi me lleva a soñar y a acercarme a algunas ideas que pueden ser complicadas de entender. Gracias a la sugerencia de la metáfora soy capaz de hacerme una idea más clara de lo que se trata.

Primero el chamán, el facilitador, entra en el rol de cazador. El que sigue las señales que aparecen. Se mueve con todos sus sentidos y saberes. Trata de no perderse en la experiencia del cliente y mantenerse alerta. Con todo lo que encuentra empi9045f9ff38b7437315e2704b47d5751ceza a formular una hipótesis y pasa a la siguiente fase.

Se convierte entonces en un guerrero. Tiene el valor de entrar en la experiencia para recuperar lo que hay de útil y traerlo a la realidad consensual. Con estas metahabilidad se mantiene fuera de la experiencia y no se siente indignado porque el cliente pueda atacarle en un momento determinado. Es capaz de sentir lo que le da miedo y de poner límites sin manipular. Todo ello con el valor de la honestidad y expresar lo que lo que siente en cada momento.

También inicia la búsqueda de un aliado. En la experiencia observa que es lo que aporta para la evolución de la persona y también de sí mismo. Trata de encontrar aliados incluso en las experiencias que aterran. Husmea en aquellos lugares en los que ha habido “heridas”. Ahonda lo útil en lo difícil, en aquello que reta la identidad del cliente e incluso la suya propia. Es capaz, de rastrear en esos momentos en los que la propia evolución nos ama tanto que nos pone ante algo que nos parece insuperable. En esta fase la energía del cazador y del guerrero han de juntarse para seguir avanzando.

Luego emprende el camino de la muerte. Tiene que ser capaz de morir en el proceso de facilitación. Debe poder fluir, aceptar el feed back del cliente, adaptarse. Es la manera de ir acrecentando el poder interior. Morir a una fase para saltar a la siguiente. Es asumir un rol del Elder. Darse cuenta que está al servicio del mundo y dando la bienvenida  todas las voces de la diversidad existente.

Y después el camino del amor. Debe amar (que no estar enamorado) al cliente. Tener la capacidad de transitar esos mundos  profundos lleno de amor y respeto por el otro y por el precioso proceso personal que él vive a lo largo de la intervención.

Sobre estos dos aspectos finales escribiré un artículo próximamente.

En todo este proceso, el chamán, el facilitador va  sentir límites.

Son aquellas barreras que le van a impedir conectar con el poder interior.

  •  El límite del norte, el del viento.

A veces como facilitadores somos incapaces de entrar en el proceso porque intentamos entenderlo desde lo racional. Esto es a la vez un don y un límite. Porque limitamos otras experiencias más sutiles que desde lo racional no tienen explicación.

Muchas adicciones tienen que ver con este límite: fumar, colocarse, el alcohol… Todo lo que intenta relajar la mente disparada en procesos de pensamientos continuos.

  • El este, el fuego.

Es la sensación de tener el poder y oscilar también hacia la víctima. Tenerlo y que desaparezca. Como en  un péndulo. Son las dificultades de transformase a sí mismo para trasformar el mundo

Las adicciones asociadas son la cocaína (mucho poder en poco tiempo), la competición, los deportes extremos, las restricciones de comida (control), los videojuegos…

  • El sur el agua.

Aquí el pasado juega un rol importante. La confianza, la inocencia de la niñez. En cuanto se pierde aparece el mundo que da miedo y no es seguro. Tienen que ver con la pérdida de identidad.

Las adicciones relacionadas: sexo para probar que existes, exceso de co14440750_10210574996839914_3798887662846166114_nmida porque estoy presente, el trabajo, las compras, adicción a los móviles (no sentirse seguro en el silencio).

  • El oeste, la tierra.

Este el territorio de los antepasados. Es el ser incapaz de soltar los patrones que no nos sirven. Y a la vez rendir homenaje a los que nuestros ancestros nos han aportado.

Adicciones: el café, el que se siente culpable porque no hace yoga todas las mañanas o no hace meditación.

Todas estas barreras se pueden acompasar unas con otras o activarse mutuamente.

Te sugiero un ejercicio para probar tus límites.

Como sabes las características de cada uno de ellos colócalos en los puntos cardinales de tu habitación.

Después empieza a moverte con libertad y sin ninguna intención. Solo deambular. Deja que tu cuerpo se mueva, sin poner la mente en ello. Sentirás, tal vez que empiezas a inclinarte hacia uno de los rincones. Déjate llevar. Una vez allí, explora lo que surge. Permítete que aparezca en tu cuerpo el movimiento que te trae ese límite, incluso que se produzca un sonido en tu garganta, píntalo… exprésalo para conocer que hay detrás de esa licitación y cuál es la información útil que te trae a tu vida en este momento.

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Muchas gracias.Thanks so much. Merci.

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