don juan

Noticias importantes para el cambio. El silencio interno según Castaneda

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El quinto tema que es la culminación de los otros cuatro, y que los chamanes del México antiguo buscaban con toda avidez, es el silencio interno. Don Juan definía el silencio interno como un estado natural de la percepción humana en el que los pensamientos se bloquean, y en el que todas las facultades del hombre funcionan desde un nivel de conciencia que no requiere el funcionamiento de nuestro sistema cognoscitivo cotidiano.

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Don Juan asociaba al silencio interno con la oscuridad, debido a que la percepción humana cae en algo que se asemeja a un hoyo negro, cuando se la despoja de su compañero habitual, el diálogo interno, que es una versión silenciosa del proceso cognoscitivo. El cuerpo funciona como siempre, pero la conciencia se agudiza. Se toman decisiones instantáneamente, y éstas parecen surgir de un tipo de conocimiento especial en el que los pensamientos no se verbalizan. Los chamanes del México antiguo, quienes descubrieron y utilizaron los pases mágicos que son el núcleo de la Tensegridad, creían que la percepción humana es capaz de alcanzar niveles indescriptibles cuando funciona bajo la condición del silencio interno. Incluso aseguraban que algunos de esos niveles de percepción pertenecen a otros mundos, los cuales, creían, coexisten con el nuestro; mundos que son tan inclusivos como aquel en que vivimos; mundos en los que podemos vivir o morir, pero que son inexplicables en términos de los paradigmas lineales que el estado habitual de la percepción humana emplea para explicar el universo.
De acuerdo con el entendimiento de los chamanes del linaje de don Juan, el silencio interno es la matriz necesaria para dar un gigantesco paso evolutivo; los chamanes del México antiguo llamaban a este gigantesco paso evolutivo el conocimiento silencioso. El conocimiento silencioso es un estado de la conciencia humana donde el conocimiento ocurre automática e instantáneamente. En este estado, el conocimiento no es producto de cogitaciones cerebrales o inducciones y deducciones lógicas, o de generalizaciones basadas en similitudes o diferencias. En el conocimiento silencioso no hay nada a priori, nada que pueda constituir un cuerpo de conocimiento. En el conocimiento silencioso todo ocurre inminentemente ahora. Piezas complejas de información pueden captarse sin ningún preámbulo.
Don Juan creía que el hombre primitivo tuvo indicaciones del conocimiento silencioso, pero que realmente no lo poseía. Dijo que estas indicaciones eran infinitamente más poderosas que lo que el hombre de hoy en día experimenta, donde la masa del conocimiento es el producto del aprendizaje. Creía que, aunque hemos perdido nuestra capacidad de captar estas indicaciones, la avenida que conduce hacia el conocimiento silencioso estará siempre abierta para el hombre, y esta avenida surge de la matriz del silencio interno.
Alcanzar el silencio interno es el prerrequisito para todas las cosas que hemos delineado en esta elucidación. Don Juan nos enseñó que el silencio interno debe obtenerse por medio de la firme presión de la disciplina. Dijo que el silencio interno tiene que acumularse o guardarse, poco a poco, segundo a segundo. En otras palabras, uno tiene que forzarse a estar callado, aunque sea sólo por unos segundos. Don Juan aseguraba que si uno es persistente, la perseverancia vence el hábito, y de esta manera, se llega a un umbral de segundos o minutos acumulados, un umbral que varía de persona a persona. Por ejemplo, si para un individuo dado, el umbral del silencio interno es de diez minutos, una vez que llega a este límite, el silencio interno ocurre por sí mismo, espontáneamente, por así decirlo.10373981_706399926072377_7523051044334504614_n
No hay manera posible de saber cuál es nuestro umbral individual. La única manera de saberlo es practicándolo. Esto es, por ejemplo, lo que me ocurrió a mí. Siguiendo la sugerencia de don Juan insistí en forzarme a mantenerme callado y, un día, mientras caminaba en la universidad de California, desde el departamento de antropología hacia la cafetería, alcancé mi umbral misterioso. Supe que lo había alcanzado porque, en un instante, experimenté algo que don Juan me había descrito extensamente; lo llamaba parar el mundo. En un instante, el mundo dejó de ser lo que era, y, por primera vez en mi vida, fui consciente de que estaba viendo energía tal y como fluye en el universo. Tuve que sentarme en unos escalones de ladrillo, pero supe que lo hacía sólo a nivel intelectual, a través de mi memoria. Experimentalmente, estaba sentado en energía. Yo mismo era energía, al igual que todo lo que me rodeaba.
Me di cuenta entonces, de algo que me aterrorizó, algo que nadie podía explicarme excepto don Juan; tuve conciencia de que, aunque estaba viendo energía tal y como fluye en el universo por primera vez en mi vida, había estado viendo energía tal y como fluye en el universo durante toda mi vida, pero no me había dado cuenta de ello. La novedad no fue ver energía tal y como fluye en el universo. La novedad fue la pregunta que surgió, con tal furia, a raíz de esto, que me hizo regresar al mundo cotidiano. ¿Qué es lo que me ha impedido darme cuenta de que he estado viendo energía tal y como fluye en el universo toda mi vida? me pregunté a mí mismo.
Don Juan me lo explicó haciendo una distinción entre nuestra conciencia general y el estar deliberadamente consciente de algo. Dijo que nuestra condición humana es poseer esta conciencia profunda, pero que todos los ejemplos de esta conciencia profunda no se encuentran al nivel en que podamos estar con toda deliberación conscientes de ellos. Dijo que, cumpliendo con su función, el silencio interno había cubierto este intervalo y me había permitido darme cuenta de cosas de las que, solamente, había estado conciente en un sentido general.

Fuente: http://www.carlos-castaneda.net/Descargas/libros-castaneda.html

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Lectura para verano

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La literatura erótica de moda


Las Sombras de Grey de E.L. James, ha catapultado el número de lectores de literatura erótica.

También aumentan los lectores de las novelas con una componente de erotismo del escritor Juan Peláez. En concreto de tres de sus obras:

París es un laberinto.

¿Por qué llega el desamor?

A través de una narración trepidante, llena de erotismo, puede que encuentres respuestas.

Recorrerás una ciudad laberinto de la cual te costará salir, igual que abandonar cualquier pasión.

Habrá luchas con enemigos de otras épocas. Hallarás relaciones, encuentros y desencuentros.

Te toparás con antiguos odios. Y en el fondo con la búsqueda por amor hacia uno mismo y los demás, la única vía posible de evolución.

¿Estás dispuesto a enfrentarte a tus propias sombras?

La noche de don Juan

La noche de don Juan es el intento del hombre por explicar a la mujer el mundo masculino.

En la mágica noche de San Juan, en la que se quema lo antiguo para dar paso a lo posible, una pareja frente al fuego.

“Tú que escribes, cuéntame”, es el mantra repetido y desesperado de quien desea entender al hombre. Él buscará en sus recuerdos vigilados por una misteriosa presencia.

Una obra cargada de autoconocimiento, erotismo y belleza que nos acerca al interior del ser humano.

El encuentro inevitable

¿Alguna vez has pensado por qué estás con una pareja determinada? Quízá la explicación vaya más allá de la atracción física, de la compaginación emocional. Tal vez haya que buscarla en un pacto realizado en otras vidas para que dos seres evolucionen en esta existencia: Las almas gemelas.

Un libro cargado de erotismo en el que se viaja por otras vidas a la búsqueda de explicaciones de lo que sucede en esta.

París es un laberinto es la nueva novela de Juan Peláez

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París es un laberinto la obra número treinta y cuatro del escritor Juan Peláez.

En ella se ocupa de reflexionar sobre la llegada del desamor.

A través de una narración trepidante, llena de erotismo, induce al lector a encontrar posibles respuestas.

Introduce en una ciudad laberinto de la cual cuesta salir, igual que abandonar cualquier pasión.

Quien se sumerge en las páginas se enfrenta con enemigos, con sus rivales internos. Le lleva a relaciones, encuentros y desencuentros.

Surgirán antiguos odios. Y en el fondo confronta con la búsqueda por amor hacia uno mismo y los demás, la única vía posible de evolución.

Esta novela es la tercera de un conjunto de cuatro. En todas ellas aborda diferentes aspectos de la relación de pareja.

En la primera publicada, pero última escrita por el autor, El encuentro inevitable, se ocupó del tema de las almas gemelas. Trató de hallar una respuesta al porqué estamos con una persona más allá de la mera atracción física o de la afinidad de caracteres. Una aventura en la que recorre los tiempos de los cátaros, de las cuevas de Lascaux, del oráculo de Delfos…

 

La segunda, La noche de don Juan, desarrolla el eterno tema del entendimiento entre hombres y mujeres. Todo ello en una conversación de una pareja de amigos enfrente de una hoguera la noche de San Juan.

Son obras en las que el erotismo y el conocimiento del alma humana en las relaciones de pareja se dan cita entrelazadas por aventuras que no dejan indiferentes a los lectores.

La cuarta novela de la serie, la más dura, según el autor, aparecerá el próximo año. Con el título de, Madrid al otro lado de los dedos, y escrita hace cinco años imagina una ciudad deprimida por una gran crisis, con políticos corruptos como los actuales y personas que pierden su trabajo. Una novela premonitoria de lo que está ocurriendo. Responde a la pregunta ¿qué estarías dispuesto a hacer para conservar tu pareja?

Paris es un laberinto puedes encontrarlo en formato electrónico y de papel en la página de http://www.bubok.com

Juan Peláez es escritor y formador en el área de la comunicación y el yoga. Ha publicado treinta y cuatro libros. Ha sido galardonado con más de veinte premios literarios, fotográficos y científicos.